1. Como conseguí la vida perfecta.


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Ale, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... hacia el para sentir aquella vergota entrar “Si, soy tuya, eres mi dueño y puedes hacer conmigo lo que quieras” el sonrió y entro casi de golpe hasta el fondo.
    Nunca había sentido una verga tan adentro, sentía lágrimas en los ojos, él gruño y empezó a bombear lentamente llegando cada vez más profundo hasta que la metió del todo, yo podía ver un bulto que se hacía sobre mi abdomen cuando el entraba hasta el fondo, sentía el cuerpo dormido, como si no me permitiese hacer nada más que disfrutar de aquella verga llenándome. El aumento el ritmo de sus embestidas, sentía como el placer iba aumentando conforme él iba cada vez más rápido, traté de aguantar lo más que pude, pero empecé a venirme, él lo noto, pero no le dio mayor importancia, me alzo, intente ayudar, pero mi cuerpo no me respondía, y me acomodo boca abajo en el lateral de otro mueble, dejándome ver el espejo de cuerpo entero la escena que reflejaba: mi cara con una expresión lasciva, completamente despeinado y lavado en sudor, detrás mío un semental que me tomaba de la cadera.
    El empezó a bombear más fuerte, recupere el aliento y voltee la cara buscando la suya, el inmediatamente empezó a besarme mientras subía una mano por mi espalda hasta tomarme del cabello, rápidamente subió una rodilla al ...
    ... mueble mientras me jalaba del pelo dejándome de nuevo frente al espejo, con su otra mano me dio una fuerte nalgada y acto seguido me tomo del hombro, aumento su ritmo; empezó a bombear como una bestia, sentía que me iba a correr con cada embestida, el frenesí siguió, me sentía en un trance del que no quería despertar, el único sonido que se escuchaba era mis agudos jadeos, sus graves bufidos y el cada vez más rápido choque de nuestros cuerpos. Empecé a venirme mientras sentía como el me llenaba hasta lo más profundo con su esencia, sentía como gotas de su sudor caían en mi espalda mientras el dejaba los últimos chorros de su leche en mi interior, mi cuerpo estaba cansado, él me alzó y nos acostamos de nuevo en el mueble, desnudos, sentía como su semen salía de mí, pero estaba tan abierto que no había forma de evitarlo, él lo notó y vi cómo se esbozaba una sonrisa en su rostro.
    Nos quedamos así, hablando, al cabo de unas horas Intercambiamos números de teléfono y el me dio una copia de la llave de su casa, tras comentarle la situación con mi familia, me dijo que era bienvenido a vivir con él, al cabo de un tiempo accedí, sabía que a nadie le importaría y no quería desperdiciar la oportunidad que tenía con Sebastián, así que empezamos a vivir juntos.
     
    1/3 
«123»