1. Me estoy cogiendo a la mujer de mi hijastro


    Fecha: 24/08/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: yoimi, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... de lado en el sofá, rendida!, satisfecha! mojada!.  Yo me siento a su lado, mi verga comienza a reducirse de tamaño. -Ha estado genial!- le digo para romper ese hielo.  -Mira lo que hemos hecho?-.  Ahora venía el sentimiento de culpa.  Pero la verdad había sido una buena cogida entre ambos, con mucha pasión y deseo.  No dejamos nada para después, fue una entrega casi total.
    
    Dejamos una semana casi sin estar juntos haciendo algo en casa, ella encerrada en su habitación y yo en la sala o en mi habitación.  Pero, luego una noche, nuevamente solos, le dije que le cocinaría algo, yo sabía que a ella le encantaban los espaguetis a la carbonara, se los preparé (a mi me gusta un poco la cocina), y ella se emocionó, comimos y bebimos una botella de vino, eso ayudó porque nos desinhibió y de nuevo terminamos besándonos de pie en la cocina, -te extrañé, y extrañé esto!- le dije tomándola por atras de las nalgas.  Ella no dijo nada.  La levanté en peso y la cargué, debía pesar menos de 100 libras, porque lo hice fácil, me la llevé hasta mi habitación y la deposité allí entre muchos besos, le quité la ropa, esta vez llevaba pantalones de mezclilla, donde sus nalguitas se veían espectaculares.   Le quité todo, la dejé desnudita sobre la cama, me senté a su lado y tomándole un pie me lo llevé a la boca, le dije -tienes unos pies bien hermosos-, se los empecé a lamer, luego metí sus deditos entre mis labios y los chupé uno por uno, le metia la lengua entre sus deditos, yo veía que a ...
    ... ella le gustaba lo que le hacía, incluso le excitaba, pues cerraba sus ojitos y gemía de vez en cuando.  Se lo hice a su otro pie también, estuve varios minutos degustando su preciosos pies.  Luego le fui lamiendo sus pantorrillas, sus muslos, su entrepierna y finalmente llegué a su cuquita, le abrí las piernas y me sumergí entre ellas, le comí su rajita con más deseo y pasión que la vez anterior, mis lamidas eran muy húmedas e iban de su ano a su clítoris, con el camino intermedio entre sus labios vaginales.  Ella daba ahora, ya no gemidos, sino alaridos, la casa estaba vacía no había bronca.  Le metí un dedo en su rajita y la masturbé.  Paolita llegaría a una corrida monumental.  Ella gritó, pataleo, se retorcía sobre la cama.  Mientras se reponía, me paré a quitarme la ropa, cuando ya estaba desnudo, ella se hincó en la cama y me dijo que me acercará, tomó mi verga y comenzó a mamarla con la misma pasión que la primera vez, hizo lo imposible por meterse la mayor parte de mi carne en su boquita.  Yo la interrumpí, porque sino me llevaría a una corrida indeseada.  Me fui sobre ella y nos besamos dando vueltas en la cama, quedé encima y allí la penetré, ella gimió y jadeo todos los minutos restantes, yo la penetraba con fuerza medida, no quería lastimarla, pues su cuerpecito era delgadito y pequeñito.  Estando yo encima ensartándola, nos corrimos juntos entre gemidos subidos de tono.  Sin descansar dimos la vuelta y ella quedó encima, comenzó a cabalgarme muy rico, moviendo su ...