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Rica comida gay zarateña con el tío.
Fecha: 03/09/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Zaratehot, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... sabor rico tienen mis chichis…son hermosas…ahhh me enloquecen__ gemía el tío mientras su tremenda poronga estaba dura como piedra, en los años que conocía a aquel hombre, jamás lo hubiese imaginado de esa manera, tan caliente y sacado por dos putos como nosotros. Mi mano busco y se aferro nuevamente al mástil. Masajee aquel hermoso pedazo de carne que me emputecía mucho más. __Ohh si así se hace cariño…amorcito, Walt siéntate, siéntate en ella, está presta para tu colita de infarto amorcito…ahhh quiero cogerte ya mismo… __Si papi… serás mi macho, oh por fin voy a sentir una verga de macho en mi cola fogosa, caliente para ti tío Roger…__ susurro Walt y Lentamente fue sentándose en la poronga de tío Joaquín. Yo la guié hasta que fue clavándose por completo en el ojete que gritaba de pasión y locura. Walt casi saltaba sobre aquella espada que lo ensartaba. Vi la cara de Walt convertirse en muecas, que nunca había visto antes, era una cara traspasada por el placer y el disfrute. Mi verga comenzó a inflarse nuevamente al ver aquella visión. Tío Joaquín invadía la boca de aquella belleza cariñosa y entregada a él. Fui bajando nuevamente al piso y comencé la tarea de besar las pelotas del tío que tembló de lujuria, gruño potentemente, tragué sus bolas de a una, glotonamente desquiciado de placer, acariciando mi inflamada verga, podía a la vez observar como el ensanchado culito de Walt se tragaba sin piedad aquella poderosa serpiente del tío. Subía y bajaba, el cuerpo ...
... e Walt tomaba dimensiones pequeñas comparadas con la de aquel sabroso e imponente macho que resultaba ser tío Joaquín. Un animal del sexo, así era aquel hombre que se abría para mí, mostrándome como era en realidad y cuanto le gustaban las putitas como nosotras, dos chicos convertidos en hembras por aquel brioso y bravío macho. Era increíble ver como la vara de tío se inflamaba, latía dentro del culito de Walt pero así y todo no largaba su leche. Tenía una resistencia increíble que nunca más vería en otro hombre. Ellos se comían las bocas, mientras yo me comía las bolas gordas y rebalsadas de jugo de tío Joaquín. Babeaba, las inundaba de mi saliva llena de fuego, pegajosa, hambrienta. De vez en cuando mordía las nalgas preciosas del pequeño y delicado putón de Walt. Sollozaba de emoción y calentura. Dando saltos que sacudían los cuerpos, el tío Roger le daba su poronga a aquel hambriento ser y yo esperaba lamiendo y chupando, dándole caricias a aquellos amantes ensartados uno dentro del otro. Besaba la espalda de Walt, la arañaba de forma suave, arrancando palabrotas y más gemidos de deseo y placer. Con mis dedos humedecidos me abría el culito desesperadamente. Metía en mi ojete dos deditos que iban y venían por mi túnel deseoso. Comía las bolas otra vez del tío que bramaba como toro. Walt saltaba sobre el vientre de piedra del macho y pellizcaba las tetillas gordas y duras, lo besaba y mordisqueaba los labios del hombre. Tío Joaquín sin sonar grosero, ni mal ...