1. Cobrando por mi silencio a la señora Antonella 2


    Fecha: 07/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Tus Relatos Autor: Coco, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... un testículo en su boca y luego el otro chupándolos mientras iba en aumento el ritmo la paja que ella me estaba haciendo, pensar que ella no quería al comienzo ahora ya le había agarrado el gustó y lo chupaba con mucha ganas y no me aguante y la jalè de sus cabellos e hice que ella levantará la vista y me viera y le dije.
    
    - Vaya sorpresa, así me gusta como una buena perra chupámelo. Es lo que eres.. verdad..? Eres mi perrita.?
    
    - Siiiiii.  soy tu perraaaa !!!
    
    Me grito para volver a tragarse toda mí verga , estaba ya muy caliente y lo único que quería la mujer de mi jefe era seguir chupándome la pinga. Yo jamás hubiera imaginado que ella me devoraría a un ritmo endiablado toda mí verga, cuando la veía llegar toda elegante y empoderada a la fábrica .
    Ella era una maestra en la felación y cómo aguantaba las arcadas luego lo sacaba completamente lleno de babas para luego volver a metérselo en su boca, luego de varios minutos ya me sentía que pudiera aguantar más tanto placer que la sujeté de la cabeza con firmeza para que ella no pudiera apartarse cuando terminará, porque la señora Antonella me dijo antes que le avisará y eyacule afuera de su boca pero ésa no era mí idea. 
    
    Cuando no pude más todo mí cuerpo se tensó y llegó un escalofrío desde la cabeza hasta los pies y sujetando su cabeza junto a mi, ya empecé a soltar una descarga fuerte de lefa caliente y espesa dentro de su boca.
    
    - Yaaa. mee.. vengooo..tragalo zorra tragaaaaa. .. Ohh..ohh..!
    
    Al comienzo peleó algo para sacarlo de su boca pero ésa pudo así que no le quedó más remedio que tragarselo todo y cómo buena mamona que era me obedeció y tragó todo, luego con su lengua recogió las últimas gotas  que habían quedado de semen en el meato urinario. Y le ví en su mirada que ésa mujer que era tan arrogante y soberbia ya no quedaba nada ahora ella me veía con sumisión mientras le sobaba toda mí verga por su cara.
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