1. El viejo del parque II.


    Fecha: 31/10/2022, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Danisampedro91, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... candente.
       
       El viejo me vio allí sentado esperándolo, cuando entraba en los aseos públicos. Yo muerto de nervios, Dejé que entrara y sin poder aguantarme más, empecé a caminar para entrar tras él. Era como un drogadicto que va en busca de su dosis, necesitaba tener aquella verga de nuevo dentro mía, era como si mi cuerpo la estuviera esperando. El estómago se me encogía y por todo el cuerpo me recorría una corriente que me hacía estar sumamente excitado.
    
    Cuando entré en los aseos ya vi al viejo esperándome, ya tenía su verga de fuera, la cabrona le colgaba medio morcillona, bufff que sensación cuando se la vi, la boca se me hacía agua, no podía quitar la vista de aquella verga que tanto estaba deseando. Como un loco desesperado me arrimé al viejo, llevando mi mano a aquella polla que tanto deseaba, ufff que sensación al tocarla con mi temblorosa mano.
    
       El viejo, dejando que yo acariciara su enorme polla con mis manos, apretaba con su mano el cachete de mi culito a la vez que me decía:
       Pensé que no ibas a venir, pero veo que eres de palabra. 
       ¿Tienes ganas de volverlo a hacer, ¿verdad? 
       ¿Te gustó que te la metiera por el culito eh?
    
       Sí, le contesté moviendo la cabeza en señal de afirmación, a la vez que le miraba a la cara sin poder dejar de acariciarle aquella polla que me tenía hipnotizado. 
     
       ¿Quieres que te la vuelva a meter por el agujerito? Me preguntaba el viejo apretando los cachetes de mi caliente culito.
    
       Sí, le contestaba ...
    ... yo sin dejar de acariciarle la polla, viendo como esta cada vez se iba poniendo más dura y tiesa.
    
       El viejo sin esperar más me metió en el único cubículo que había en aquellos aseos públicos, cerró la puerta una vez entramos en él, se giró hacia mí y sin que yo pudiera dar la vuelta, mientras me mordisqueaba la oreja, empezó a aflojarme la correa del pantalón que llevaba y que era el mismo de la otra vez, un pantalón de vestir de pinzas.
    
       ¡Ay como me gustas! Ufff, como me gusta tu culito, te lo voy a follar bien follado, te lo voy a llenar de lechita como el otro día y vas a ser mi mujercita. Ya verás como te va a gustar que te la meta por el culito, eres una zorrita muy caliente y necesitas una buena polla que te calme esa calentura.
    
       Yo que ya estaba más caliente que el palo de un churrero pegaba mi culito todo lo que podía a la entrepierna del viejo, dejando que me fuese aflojando la correa del pantalón, mientras el viejo me mordisqueaba la oreja.
       Una vez me hubo aflojado la correa, desabotonó el pantalón y empezó a bajarme la cremallera, cayendo mis pantalones al suelo una vez me los hubo soltado, empezando luego a quitarme la camisa que llevaba puesta, quitándomela por completo y dejándola enganchada en la manilla de la puerta.
       Mientras me daba la vuelta para que quedara frente a frente a él, empezó a bajarme el slip, a la vez que me iba acariciando con sus manos.
    
       Yo me retorcía de gusto sujetando con mis manos aquella verga que me tenía loco, ...
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