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Mi yerno y yo
Fecha: 15/11/2022, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Amparito, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Mi hija es felizmente casada con mi yerno que llamaremos Anton, un joven de buen porte super guapo y que siempre me llevó a puntos álgidos de exitación cuando venía visitar a mi hija yo atendía la visita siempre tenía la oportunidad de reojo verle el bulto que formaba en sus pantalones, solo el imaginarme sentir esa pieza cerca de mí me provocaba casi orgasmos imaginaba sus bolas bien formadas perfectas golpeteándome en ano mientras era penetrada por su gruesa y venosa verga, imaginaba esa bella verga, tibiecita viendo su cabecita lubricar ese pre semen transparente que hasta su olor y sabor me lo imagino. Yo al ver a este chico tan impetuoso y guapo sopretexto que puedan estar entre los dos tortolitos me pajeaba pensando en Antón, sus olores y sabores incluso fantaseaba con mamarle la verga hasta que eyacule al fondo de mi garganta y tragármelo todo de un solo mientras sacaba su verga de mi boca en una mezcla de mamada y beso. Un buen día subía masturbarme y después de una deliciosa paja, que me provoqué un enjambre de de orgasmos me quedé dormida con is dedos dentro de mi vagina peludita y mojada como una esponja chorreaba esa noche que arrugó mis dedos, siempre me masrtubé desde que tuve 16 años una noche en la que me levanté con una calentura bárbara en mi interior, compartía el cuarto con mi hermana mi familia era muy conservadora, mi padre un católico a raja tabla y todo era pecado en aquella noche sentí una incomodidad en mi clítoris que se iba para adentro cubriendo ...
... mis labios vaginales, en aquella vez puedo ver que con las caricias se calmaba la incomodidad que era como un dolor y picazón que con mis caricias era como sentir conquillitas y alivio, me costó un poco en un inicio el abrir paso directo a mi clítoris por la cantidad de vellos, mi pubis siempre ha sido frondoso y si bien me lavo siempre y cuido que huela siempre bien nunca me he depilado, cuando tuve a mis dos hijos me rasuraron y fue un suplicio su crecimiento pero siempre me he sentido orgullosa de mis pubis peludo, negrito y bello. Mi difunto marido que era casi lampiño ya que era de la costa, disfrutaba bastante mi pelo púbico y de mi clítoris sabía como masturbarme, me acariciaba siempre en círculitos y cada vez más crecientes luego lo lamía de un modo tan suave que podía sentir la textura de su lengua, luego me introducía un dedo y gustaba jugar con mi punto G, yo gemía como una perra en celo, me producía unos orgasmos inolvidables me contraía todo, sentía espasmos hasta en mi útero y me dejaba palpitando la vagina y el ano los pezones que son medianamente grandes se fruncían como una par de pasas, tiempos aquellos de juventud y alegría que se me esfumaron cuando la muerte sorprendió a mi marido en un accidente automovilístico y pasé un tiempo de dolor y pena con dos niños a cuestas, si bien trabaja en una empresa petrolera como secretaria de la presidencia y mis ingresos eran buenos mi esposo me dejó seguridad para poder sacar a mis hijos adelante sola y vivir bien, en ...