1. Por morbosa me metí con un anciano


    Fecha: 04/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Tus Relatos Autor: Lorena, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... todo lo que podía para que este anciano potente logre empalarme a su antojo…Enrique sacaba la verga de mi conchita mojada y me la apoyaba en mi ano lubricándolo, lo hizo varias veces hasta que sentí mi esfínter ceder por la penetración del glande gordo y duro, se quedó quieto y me acariciaba las piernas sedosas enfundadas en mis medias esperando a que me acostumbrara a ese fierro caliente en mi culo, que latía tan rico…ummmm…que bien me sentía…- me encanta Don Enrique, me encanta- le decía y empecé a tirar mi cola hacia atrás para que su verga entrara más y más, entonces él con su experiencia, me tomo de las caderas y comenzó a empujar firme y sin pausa hasta empalarme todo el recto con su ariete duro, caliente y palpitante…ahhhh, sii, sii…ummmm…me encanta, ummmm…quiero toda su leche dentro mío, por favor…le decía yo esperando que acabara dándome su leche tibia en mi recto. Una mano suya jugaba con mi vulva mojada, metiéndome un par de dedos mientras bombeaba su vergota en mi culo. Que sensación tan especial la de sentirme una puta entregada y lujuriosa, mi mente solo pensaba en este goce divino que me provocaba Don Enrique con sus arremetidas dentro mío. Estaba así de relajada gozándolo hasta que sentí al anciano mas tenso agarrándome firmemente de mis caderas para enterrar todo su miembro en mi recto, y me di cuenta que estaba a ...
    ... punto de explotar y me concentre para acabar juntos…ummmm…haaa, si, siii Don Enrique lléneme de su leche…ummmm….
    Y sentí su verga palpitando en mi ano mientras derramaba su semen tibio en mi recto….oohhh…ahhhh…me encantaaaaa…ummmm… y acabe en explosiones de placer en mi vientre que me hicieron temblar mi entrepiernas apretándole su vergota con mis músculos tensos de tanto placer. El anciano me la saco bruscamente, por lo que me molesto un poco la cola, y se sentó en el sillón, cansado, sudoroso y con el rostro enrojecido pero sonriente. Gire sobre mi y retirándome unos pasos me acomode la ropa como pude porque seguí temblorosa del éxtasis que me había dado este hombre viejo, pero potente. Subí y me calce la tanguita y luego estire mis pantimedias acomodando y alineándome para poder ir rápido al baño a terminar de arreglarme. No nos dijimos nada, solo nos miramos y bajando mi mirada en claro gesto de gata sumisa, me retire al baño y luego a casa para descansar de tan ardua tarea en mi trabajo. En la ducha pensaba en lo ocurrido y me dije porque había sido tan sumisa con Don Enrique, y solo se me ocurría pensar que había sido por el morbo de creer que un anciano no podría tener una erección, pero me equivoque y al sentir la dureza de su miembro al tocarlo no me pude resistir a que me poseyera, en fin…si quieren contactarse estaré en 
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