-
Cambiando carnes.
Fecha: 29/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Tus Relatos Autor: Adro, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Me separé de mi "noviecito" sin que el supiera que de mi virginidad se había encargado su adorable abuelo. El viejo me dió el placer de conocer el sexo de una manera que me hizo dependiente de su cuerpo por lo cual el aprovechaba el mío sin cansarse de acariciarlo con intensos besos de lengua. Enloquecida por él, me propuso con un dejo de orgullo a su condición de amante que me quería compartir y ante un temor previo cedí a sus encantos de lengua y manos. Sería una experiencia nueva y fue cuando conocí a un antiguo amigo me sorprendió la intensidad con que ese hombre me poseyó. Me trató como una reina que cumplía su último deseo y capté su ´pasión de macho que quería demostrar su virilidad dejando se sirviera de mi cuerpo a su antojo. Cuando se despidió me dijo que valía la pena volver a tener un encuentro, y ahí algo sospeché. No hubo reproches hacia mi "novio oficial" y los clientes quedarían reducidos a casi nada. Volvimos a tener ese encuentro y posterior a la trenzada de lenguas me pidió le chupara el culo mientras el se masturbaba para descargarme todo en la cara y con el dedo volcarlo a mi boca. Me pidió para iniciar su nieto el cual era mayor que yo y bajo ...
... engaños de mi edad el pendejo se revolcó conmigo entre la vergüenza y la ansiedad el nene supo que era el placer carnal. En un seguimiento que había hecho su padre por seguridad vió mis carnes y también quiso degustar mi cuerpo. Fue con el que más pasión desaté, estaba enloquecida, no por su apariencia física pero si por el placer de saber que 3 tipos de una misma sangre meterían sus pedazos dentro de mí, el tipo estaba ardiendo y juraba amor por siempre, que nunca alguien se había dejado hacer tantas cosas y más aún siendo tan jovencita. Lo ahogué con mi lengua, le chupe culo, huevos y pija con garganta profunda y pidiéndole por favor que me hiciera lo que quisiera, me acabó en la boca y después de beberle la leche me prendí de su boca acostándome encima de él obligándolo a que me abrace. Posó sus manos en mis nalgas y me juró tener más encuentros por ser tan buena cojedora. Le pedí que se llevara mi bombacha y busqué chuparle la pija para otra descarga de semen. Fue el nuevo dueño de cuerpo, el que sacó fotos cubriendo mi rostro (por razones obvias) y ahí en las fotos ví el tremendo hembrón que era, desnuda entre "tios" que pagaban por conocerme. Puta y con gusto.
«1»