1. Al día de hoy sin culpa


    Fecha: 26/03/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Alicia, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Estaba recordando el inicio de esto. Anoche tuvimos otra de las sesiones de los jueves con papá. Terminé destruida como casi siempre, me mata y me encanta.
    Hace varios años que sucede casi todos los jueves, dormimos juntos o bah, no dormimos justamente
    Una noche en mi primer adolescencia, estaba fresco y ya de noche, mirando una peli en mi cama. Apenas tapada con una sábana y colcha, cuando llegó papá y se acostó atrás mío, al pegarse a mi espalda sentí su pecho peludo y sus piernas fuertes con el calor ese que tienen los hombres y que a mí me gusta tanto.
    Me sentí protegida, mimada, y sobre todo muy a gusto.
    No hablamos nada. Sentí que me acariaba suave los brazos y las piernas, me di cuanta cuando sus caricias fueron más intensas, me gustó mucho sentir su mano rozando mis pechos y mi cola buscó apoyarse en su bulto creciente que emanaba un calor especial.
    Sus besos en mi espalda y en el cuello, me llevaban a relajarme y me hacían respirar más agitada.
    Necesitaba sus dedos entre mis piernas pero eso no sucedió ese día.
    Recuerdo haberle pedido que siga cuando creí que se irá, y el siguió dándome ese maravilloso placer.
    Por un tiempo siguió todo más o menos igual cada día, solo que yo cuidaba de tener poca ropa y que le permitía meter sus manos para acariciar sobre mi piel.
    Alguna noche me descubrí gimiendo, hasta abrir la boca muy grande para tomar aire y luego sentir una corriente en todo el cuerpo para caer dormida casi en el acto.
    Ya lo ...
    ... esperaba solo con una bombachita y su pene que sin nada se me colaba entre las piernas, me decía entre besos en mi oreja que me mueva y así lograba llevarme a perder toda conciencia.
    Ya quería probar más, pero a su vez tenía miedo y el me esperó. Nunca hizo más que lo que le pedí de palabra o con gestos.
    Tal fue que una noche tiempo después ya había yo tomado la decisión. Por eso me acosté sin nada y se sorprendió. Me recorrió completa, suave y firme en lugares que el conocía, me llevo al borde de esas explosiones que me hacía tener y volvía a empezar. 
    Recuerdo que lo buscaba con desesperación, lo quería sentir dentro, quería pedirle que me coja pero ese juego también me encantaba y no quería perder nada.
    Su pija dura, caliente y empapada, me había dilatado la conchita y sentía mis propios jugos escurrir sin control. Mis gemidos no se detenían y los pechos estaban inflamados como nunca  
    Sentí la gorda cabeza de su verga empezando a abrir camino, me separo las paredes y quebró la débil resistencia, entrando más de la mitad 
    Lloré sin ruidos pero no quería que salga. Ardor, dolor, se fueron calmando y dando lugar al mejor placer que se puede tener al sentir la verga caliente al fondo.
    Esa noche quedé destruida por primera vez. Pasaron varios días hasta que repetimos y esa vez sentí la leche adentro por primera vez en mi vida. Llegaba a mis dieciséis desvirgada y comencé está relación que ordenamos en una vez por semana para no despertar sospechas 
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