1. Un velorio, dos entierros


    Fecha: 23/06/2023, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Josefina, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Pasé por la puerta del fondo del salón, en un momento que nadie veía o eso creí yo. Camine cruzando el estacionamiento y llegué a un cuartito oscuro donde están los cajones vacíos en exposición. 
    Parece lugubre, pero cuando estás caliente y querés pija, nada importa
    Me encontré con el viudo que es hermano de mi novio y sin palabras me agaché a probar lo que me iba a comer. Lo mamé por un rato ya que demoró en ponerse duro y cuando estuvo aceptable me puse contra la pared. De parados, me cojió por unos minutos y acabó y quedé a medio camino. Me froté y metí los dedos hasta sacar mi orgasmo pero fue frustrante. Se fue primero algo asustado de que nos vieran sin fijarse en mi
    Me sentí defraudada y seguía con ganas de tener una pija bien dura adentro. 
    Me terminé de vestir y volvía al salón cuando de atrás de un auto de la cocheria apareció un hombre grandote y moreno. Muy amable me dijo que nadie podía andar por esa zona, quise explicar una historia inventada de que me había.equivocado y me cortó diciendo que me había visto,desde que entré.
    Te voy a tener que revisar, me dijo con una.sonrisa blanca y radiante. Lo evalué y decidi sacarme las ganas.
    Levanté los brazos y desafiante le dije que me revise a gusto. Me tocó suave y firme por toda lados y levantado mi falda, corrió mi bombacha para darme una larga chupada de concha que me dejó temblando. 
    Se puso de pie y con su pija afuera pude ver qué tenía algo que valía la pena.
    Me puso una pierna arriba del paragolpes de un auto y diciendo que me iba a.sacar la calentura me fue abriendo a lo ancho y a lo largo con su herramienta. Me estuvo cojiendo así hasta que me levanto en el aire y me recostó en la tapa del motor. Me sacudió muy rico por largo rato y pude acabar a gusto varias veces.
    La sacó y me llevo a su pija y la pajeo hasta que me dió de comer su leche 
    Me acomodé la ropa y pensando que así era un buen entierro, volví a la sala.
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