1. No.hay queja,.si te dejas


    Fecha: 17/07/2023, Categorías: Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Mi abuela tenía un dicho que comprendí con los años, y vaya que entendí bien entendido
    Estaba casada con mi novio de juventud y llevábamos diez.años, y digo estaba porque me separé o mejor dicho se fue e hizo divorcio.
    Mi marido, todavía lo llamo así, trabaja en una distribuidora de bebidas muy grande, empezo cuando éramos novios y fue haciendo carrera. Hoy es gerente de logística y todo indica que llegara al puesto mayor en poco más, ya que es muy dedicado.
    Cada mañana lo llevaba al depósito central porque si bien tiene vehículo de la empresa, nunca lo usa fuera de horario siquiera para ir y venir de casa, y no quiere dejar nuestro auto todo el día parado al sol.
    4 AM nos levantabamos y lo llevaba ya ingresa a las 5 AM
    En la puerta del lado de afuera hay un puesto de café y bizcochos, que para el mediodía prepara sandwich y a la tarde vuelve a servir café. De tanto ir algunas veces, he comprado un café y me quedaba a tomarlo ahí mismo.
    Logicamente don Emilio ya me conocía y yo a él, así que nos contábamos las.cosas del uno al otro. Un hombre mayor que un día me avisa que se iba a retirar. Me pareció justo que se jubilara después de más de 30 años sin vacaciones ni feriados. Le pregunté si iba a vender o cerrar, y me dijo que su nieto se iba a hacer cargo.
    Así conocí a Edgar, un joven alto, fornido de unos 23 o 24 años, muy simpático, con quién rápido congeniamos y también teníamos charlas.
    Edgar es más pícaro, le gusta hablar con doble sentido y no me ofenda con sus ...
    ... comentarios y propuestas
    Me decía con frecuencia que le gustaría conocerme mejor, que al ser de las pocas mujeres que iban era la preferida y esas cosas.
    Así nuestra confianza en un mes se hizo muy personal y yo ya a diario me quedaba un rato aunque no tomara nada. A las 5.10 se.hacia una pausa hasta las 7 AM que entraba el otro turno y ese tiempo en unos dias fue suficiente para que aceptará pasar detrás del mostrador a ayudarlo a preparar todo. Mientras el limpiaba, yo preparaba el cafe según me indicó, ponía a calentar los bizcochos y esas cosas. El pasillo es angosto y lo aprovechaba bien para hacerme saber que los chistes y sus dichos iban en serio. Me apoyaba la pija en el culo, me rozaba una teta y me daba algún beso a la ligera en la.oreja llegando a pasarme la lengua por el lóbulo
    Tanto que cedi. Una mañana que ya llegué caliente, sus provocaciones me pusieron peor. Ya.havia.ido.preparada con una calza elastizada negra pero sin nada abajo y una blusa suelta sin sostén, como dispuesta a dejarlo probar
    A cada roce lo empujaba con el culo y cuando me tocó una teta le apoyé la mano en la pija y en unos minutos me tenía con la.calza en las rodillas y separando mis nalgas me estaba dando una lamida de culo y concha maravillosa que me hacía tener que aguantar las.ganas de gritar.
    Apoyada en el mostrador, mirando hacia afuera lo dejé hacer cuando sentí la punta de su pija empezando a meter en mi concha desde atrás.
    Ahí no pude contener todos los gemidos y algunos ayes ...
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