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La bella y el monstruo
Fecha: 23/08/2023, Categorías: Tus Relatos Autor: Cagliostro, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Corrí a través de laberintos oscuros y fríos sin seguir ninguna dirección, pero era inútil, no podía encontrar una salida de ese castillo. Llegué a una habitación de techos altos y grandes ventanales, me acerqué a uno de ellos y através de sus opacos vidrios vi la más pura oscuridad. Se me puso la piel de gallina cuando sentí como por mi entrepierna bajaba un líquido tibio y pegajoso, cuando lo toqué y seguí el recorrido hasta mi entrepierna recordé que hace solo unos momentos aquella espantosa criatura había soltado su semilla en mi interior. Mis manos recorrieron mi cuerpo; mis pechos eran los más afectados pues estaban amorstados, arañazos y mordidos, recuerdo como ese ser chupaba y mordía sin piedad mientras su miembro animal penetraba en mis entrañas hasta lo más profundo y la sensación de que me estaba partiendo se disipaba por el estremecimiento de mi cuerpo cada vez que lo sentía unirse en mi interior. Mi culo tampoco se había salvado. Su verga empujó y empujó hasta que entró a la fuerza. Sentí cada centímetro penetrar dolorosamente la entrada de mi recto. Cuando mis dedos se internaron dentro noté lo fácil que entraron, como me había dejado estropeada para luego entrar más fácilmente. Salí de esa habitación, el olor de ese hombre animal está por todas partes y sentirlo hace que a mi entrepierna le suba la temperatura. No era la primera vez que fui presa de los deseos de los hombres. Desde muy pequeña me han prostituido y más de un hombre paso por mi interior, ...
... muchas veces dejaron su semen en mi matriz, lo que me causaba grandes problemas unos meses después. La primera vez que llegué a este castillo ese monstruo hizo que me arrodillada y puso frente a mi rostro su virilidad, esperando que la complaciera. Era el miembro más grande que hubiera visto, solo una vez estuvo en mis manos semejante pedazo de carne y fue cuando mi padre me prestó a un morboso mozo de cuadra que me llevo a los establos. Chupé y lamí, lo bese y le di unos pícaros mordiscos, para finalizar lo metí por completo hasta el fondo de mi garganta y sentí su peluda pubis contra mi cara. Él se vino mientras aún estaba dentro y me tragué todo lo que me dió. Al terminar el mes mi entrepierna ardía, suplicaba a que la criatura no entrara en mi otra vez pero nunca podía hacer nada para detenerlo. En donde quieraa que estaba él venía y me tiraba al suelo, separaba mis piernas y destrozaba mi ropa interior ante la impaciencia de saciarse. Empujaba su miembro viril hasta que entraba por completo y entonces era una pesadilla que se sentía muy bien, incluso después de haber terminado y apenas poder moverme me sentía muy cansada pero de alguna manera todos esos pequeños dolores se sentían muy bien; los moretones y mordidas, la insensibilidad en mis piernas, el líquido blanco y viscoso que brotaba sin control de mis agujeros... Se sentía... Bien. Dejé de correr cuando me topé con la bestia cara a cara. Me miró durante unos segundos y luego procedió a desnudarme, me puso boca ...