1. Deseos reprimidos


    Fecha: 26/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    La siguiente historia lleva algunos años dentro de mí, ansiosa por ser contada con toda la lujuria que eso conlleva. Les contaré cómo fue que mi primo Brandon fue el primer hombre en mostrarme que significa ser mujer.
    
    Ocurrió hace ya casi diez años, en aquel entonces yo tenía muchas ganas de experimentar y mis hormonas a flor de piel.
    
    Cierto día mi madre decidió que nos iríamos a vivir a una comunidad semi rural, pues la gran mayoría de mis familiares vivían ahí, además de mis abuelos, la mayor preocupación de mi madre.
    
    Yo no me encontraba nada feliz con la idea, pues implicaba dejar todo lo que yo conocía en el olvido; amigos, escuela, lugares para salir etc. Pues ésta comunidad estaba algo retirada.
    
    Para ser una comunidad con gran parte de área verde, ahí se encontraba una escuela preparatoria en sistema abierto, una pequeña plaza, pocas tiendas y algunos establecimientos, sin embargo esto no funcionaba para consolarme.
    
    Para nadie es secreto que en las comunidades rurales los chismes suelen volar como hojas al viento, así que no podía aspirar a conocer un chico sin que mi madre con su rancio conservadurismo se enterara.
    
    Mi madre me metió su educación tradicional desde muy pequeña, lo cuál significa que nunca me habló de sexo, todo lo contrario, me amenazaba constantemente para que no tocara ni por error mi vagina, bajo amenazas del infierno y esos cuentos baratos.
    
    Pero todos esos cuentos no lograron lo inevitable, comenzaba a estar en celo muy ...
    ... frecuentemente, con el miedo de tener los oídos de mi madre en la siguiente habitación, y a la vez un fuerte deseo de conocer carnalmente a un hombre.
    
    Por cierto, me llamo Sofía, una chica de tez blanca, cabello ondulado color castaño claro, y unos pechos de buen tamaño y bastante apetitosos según los muchachos de la plaza que me miraban esa zona con un hambre y deseo de ordeñarme hasta dejarme seca.
    
    Ahora les hablaré de mi primo Brandon, (un año mayor que yo) de tez morena color canela, cabello negro y muy corto, además de estar equipado con un cuerpo tan varonil gracias a qué se ejercitaba y trabajaba en la construcción.
    
    Brandon fue recibido en mi casa por mi madre, ya que sus padres vivían en una comunidad más alejada, era en este sitio donde él trabajaba.
    
    Quizá fue el hecho de que era el único hombre con quién podía llevar a cabo actos sexuales, o quizás también se debe a lo viril que siempre ha sido, despertaba en mi ese deseo de regalarle mi vagina con todo y listón, para que me marcara como suya por primera vez.
    
    He de confesar que frecuentemente lo espiaba mientras se cambiaba, a veces solía llegar empapado en sudor y agotado, verlo quitarse la camisa y que el sudor recorriera su varonil cuerpo moreno me hacía llevar mi mano directo a mis pantys. Las feromonas de su olor corporal entraban por mis fosas y le daban señales a mi cerebro, me hacían saber que estaba delante de un macho, y que era hora de aparearme, pero simplemente no me atrevía a proponerselo.
    
    De ...
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