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Una Noche de Hermanos
Fecha: 29/09/2023, Categorías: Incesto Autor: bluend16, Fuente: RelatosEróticos
... mientras su lengua jugaba con las zonas erógenas del cuerpo ajeno para buscar otorgar ese placer. Aún cuando ella dijo su nombre para preguntarle, él seguía con la iniciativa. Ambos cuerpos se unían, sentían el calor del otro, el palpitar del corazón del otro, y el roce en aquella zona que sólo producía un quejido de placer en ambos. Sin tener que decir más, la chica se alejó, levantándose encima de la cama para dejar caer aquel camisón a sus pies, dejando ver su cuerpo indefenso y casi completamente desnudo ante los ojos de su hermano. Aquella vista lo dejaba embelesado, le hacía olvidar por completo todo lo que había jurado. Ya no importaba si aquello era un pecado, pues aquel delgado y fino cuerpo, cubierto con ese largo velo negro de cabellos, sería la razón por la cual dejaría caer su alma al mismísimo infierno. Con cuidado, ella se retiraba la última prenda que cubría su cuerpo, maldiciendo por lo bajo por no haber usado su lencería esa noche; y arrodillándose ante Christopher, empezó a quitar las ropas que lo cubrían a él, dejando ver la imponente erección que escondía bajo ellas. Sus manos se acercaban a él tímidamente, viendo como el pulso de la sangre lo hacía moverse por sí solo. Apenas lo rozaba lentamente con sus dedos, sabiendo que aquel caliente mástil sería el que entraría en su ser. Aquella sensación de hipnosis, la expectativa de saber el siguiente paso y el momento de cumplirlo, había paralizado a ambos en esa posición. Ella llevaba ...
... inconscientemente su mano derecha hasta la entrada de su vagina, acariciando lentamente toda su extensión mientras él se acercaba a ella para acariciar su cabello. ¿Esperaba que usara su boca en él? Sentía que debía hacerlo, que era justo que si su mano derecha jugaba con su húmedo cuerpo, la izquierda tomase el mando del pene del chico. El sólo rodear con sus dedos aquella polla provocó un gemido en el chico, uno que no resistió en soltar. Murmuraba el nombre de su hermana, le pedía que no jugase más, le pedía silenciosamente que se unieran en aquel profano acto. Ella sólo dió una pequeña risa al ver cómo el recto y moral hombre caía ante una simple caricia, dejando que su lengua entregase la siguiente. Lamía en la punta, recorriendo todo el camino desde la base con su boca mientras sus dedos penetraban en su virginal vagina, ahora humedecida por la expectativa. Terminando aquella corta mamada, la chica empezó a moverse cada vez más arriba de la cama, estando ahora con ambos cuerpos rozándose, a sólo un movimiento de que el roce se volviese una penetración completa entre ambos. Él le acariciaba de nuevo el cabello y el rostro de su hermana, sabiendo que ya no habría marcha atrás en el siguiente paso. —¿Estás segura de esto, Alex? —Si, hermano… —murmuró en respuesta, negando con su cabeza instantes después, poco antes de acercar su cuerpo al del chico, llevando sus labios a la oreja del contrario para susurrar de forma un poco más sensual—. Quiero entregar mi virginidad a ...