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Soy esclava de mi abuelo
Fecha: 05/10/2023, Categorías: Incesto Autor: Angie Vera, Fuente: CuentoRelatos
Ya no puedo más, lo que voy a contar no se lo he contado a nadie, no me atrevo. Encontré esta página y la usaré para contar la que ha sido mi vida desde que hace 3 años. Uso mi nombre real por mí, solo así siento que de verdad me estoy desahogando. Sólo contando todo como pasó me sentiré bien conmigo. Mi nombre es Angélica. La mayoría de mis amigos me conocen como Angie, tengo 23 años y estoy estudiando la carrera de arquitectura en una de las universidades más conocidas del país. Vivo en la ciudad de México en el departamento de mi abuelo, lo cual nunca tenía que ocurrir de acuerdo a mis padres. Mi familia es de un pueblo de Hidalgo, uno que se compone sobretodo de rancherías y campo para sembrar. Viví toda mi vida con mis padres, mis hermanos y la familia de mi madre. Mi padre siempre fue pobre hasta que conoció a mi mamá. De la familia de mi papá nunca supe nada, hasta que lo averigué por mi misma... Siempre las mujeres de mi familia hemos llamado mucho la atención en el pueblo. Yo me parezco a mi madre y a varias tías y primas. Soy mediana, mido 1,62 m, tengo la piel clarita y el pelo castaño oscuro, ojos grandes y cejas gruesas. Desde la primaria se me empezaron a notar los rasgos de una mujer adulta. Actualmente tengo las caderas muy pronunciadas, pechos grandes y firmes. También un trasero nada discreto, no conozco a ningún hombre al que no lo haya sorprendido viéndolo, incluidos mis familiares. Me gusta llamar la atención pero también me ha traído ...
... problemas. Las condiciones en las que estoy actualmente no se si considerarlas un problema o un encanto. Cuando estaba a punto de cumplir 19, recibí la noticia de que me aceptaban en la universidad. Es una universidad pública pero de mucho prestigio. Por lo que al ser prácticamente gratis, no podía desaprovechar la oportunidad. El único impedimento era la necesidad de residir en la zona donde tomaría clases, tenía que rentar por fuerza un departamento o un cuarto. O al menos eso creí. Mis padres tenían una alegría incontrolable al saber que me aceptaban en la facultad de arquitectura de esa universidad tan prestigiosa. Por lo mismo me sorprendió enormemente oír como discutían esa misma noche. Iba camino a mi cuarto cuando oí como mi madre le reclamaba duramente a mi padre por alguna razón. No pude evitar acercarme sigilosamente a su puerta para escuchar algo de lo que discutían. Esto es lo que recuerdo: Mamá: ¡No puedo creer tu obsesión! Ya déjalo en paz. Tu padre tenía derecho a saber. Lo que hizo fue hace mucho tiempo. No te pido que lo perdones, pero no les heredes tus problemas a tus hijos. Papá: ¡No es por mí! Imagina que le hace lo mismo a Angélica, más ahora que estará sola en la ciudad. Mamá: Angie ya es una adulta, además no sabe done vive. Tu padre me prometió que no la buscaría y yo le creo. Papá: Yo no le creo nada, sobretodo viviendo cerca de la universidad, es muy fácil que la encuentre. Incluso por casualidad. Sentí que se dieron cuenta que alguien ...