1. El nuevo curso (I)


    Fecha: 06/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos

    ... altos y definidos, masculinos, y enmarcaban unos ojos que más que marrones o verdes eran una rara combinación de ambos colores, dependiendo del ángulo de la luz.
    
    Cada vez que se movía, tomando notas o subiendo y bajando la mirada de su cuaderno a la parte frontal del aula, donde el catedrático impartía su lección inicial, Enrique sentía que su corazón daba un salto. Desde donde estaba podía ver perfectamente sus manos, de dedos largos y uñas bien cuidadas que parecían sostener el bolígrafo como si de un pincel se tratase. El ceñido jersey verde que llevaba revelaba a la perfección que tenía un cuerpo musculoso, pero no como el suyo o el de su amigo Carlo, conseguidos a base de pesas en el gimnasio, sino más bien esa típica complexión atlética y fibrosa de los cuerpos jóvenes y saludables.
    
    Cada vez que se movía, tomando notas o subiendo y bajando la mirada de su cuaderno a la parte frontal del aula, donde el catedrático impartía su lección inicial, Enrique sentía que su corazón daba un salto. Desde donde estaba podía ver perfectamente sus manos, de dedos largos y uñas bien cuidadas que parecían sostener el bolígrafo como si de un pincel se tratase. Con cierto embarazo sonrió levemente al percatarse de que había estado concentrado demasiado tiempo en apreciar su trasero, enfundado en unos estrechos vaqueros.
    
    Por el rabillo del ojo Damián le vio sonreír y le dedicó un saludo moviendo apenas los dedos. Nuevamente sintió como la sangre se agolpaba en su cara y su ...
    ... corazón latía al doble de la velocidad a la que lo hacía normalmente. Giró la cabeza con brusquedad, rompiendo el contacto visual pero dolorosamente consciente del hecho de que le había pillado comiéndosele con los ojos, y alcanzó a oír con meridiana claridad una risa sofocada contra un brazo. Muerto de vergüenza intentó en vano concentrarse en las explicaciones sobre el curso que desgranaba Mauro. Misión imposible, pues la figura de Damián sentado frente a él le atraía como el imán al hierro.
    
    Cuando por fin sonó el aviso del fin de la hora no pudo por menos que alegrarse. Necesitaba poner algo de distancia entre él y Damián para despejarse la cabeza. Había tenido otros flechazos antes, pero nunca nada tan intenso. Quizá se debía a la manifiesta sexualidad que parecía exudar de forma inconsciente. No pretendía atraer, pero su extraordinario físico y sus rasgos atípicos se encargaban de ello. Cuando vio que este se dirigía a Carlo, y Carlo aminoraba el paso para que les diese alcance, se sintió dividido entre el fastidio y la alegría más absoluta. Pudo comprobar que, como había sospechado, tan solo era unos centímetros más bajo que el italiano, lo que le colocaba tranquilamente en el metro ochenta.
    
    –Menudo arranque de curso, ¿eh? Si me llegas a decir que iba a ser así, no hubiese venido.
    
    Carlo se echó a reír. A Enrique le sorprendía siempre la facilidad que tenía su amigo para relacionarse con todos. Él siempre había sido mucho más tímido, casi introvertido. Tan solo al ...
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