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Carla: Vuelve a coger con el tío y él la prostituye (1)
Fecha: 08/10/2023, Categorías: Incesto Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
Nota: 100% veraz. Desde luego que hemos cambiado los nombres. Casi un mes desde la última visita del tío. Hablan entre ellos casi todos los días, y ocasionalmente Carla se muestra por videollamada, ya sea desnuda o masturbándose. Un par de veces nos mostramos cogiendo, lo que lo excitó de manera tremenda, tanto que se masturbó (lo hace sin drama en su propia oficina de su negocio, muy próspero en esta época, de insumos agrícolas y ganaderos). Con su negocio marchando muy bien, ha encontrado el motivo ideal para viajar periódicamente a Montevideo, a negociar compras por mayor, y es buena coartada frente a su esposa, la tía de sangre y madre adoptiva de Carla. Sabiendo que el tío iba a querer tener sexo y mas sexo, y siempre dispuesta a complacerlo, agotada por la orgía del domingo 25 de setiembre en la pensión, Carla le sugirió que no viniera hasta el miércoles 28. Así lo hizo T llegando temprano el día indicado. Viajó junto con un cliente importante, criador de ganado, que venía a entrevistarse con su consignatario de ganado para concretar una venta de mas de 110 novillos, decidieron alojarse en un hotel, con lo cual, los encuentros del tío (T) con Carla o con ella y yo serían en el apartamento de frente al Golf, pues T insiste en lo mejor para los encuentros, y obviamente dijo que lo paga él. Curiosamente, T insistió en vernos (“no te preocupes Carla, te dejo descansar también hoy”). Quiso vernos esa misma mañana, para lo cual ya había tomado apartamento por ...
... tres días y había girado el importe a Luis, el administrador. Llegó primero él, luego yo y minutos después Carla, levemente retrasada por haber respondido a inquietudes del portero del edificio, acerca de si el chico del delivery que había venido un par de veces nos molestaba, pues al bajar de hacer la entrega, le contaba historias raras de cosas que supuestamente veía. Carla le dijo que no, en absoluto, que era muy correcto, y que al ser tan joven seguramente el chico fabulaba. Muy solícito, el portero dijo que si había problemas le avisáramos y que él se encargaba de llamarlo al orden. El reeencuentro, por cuarta vez, fue apasionado. Carla y el tío se besaron, por supuesto de lengua (“esa no se me cansa ni se me irrita”) él le manoseaba las tetas por encima de la ropa y de a poco se tranqulizaron. Comentamos lo bueno que había estado el encuentro en la pensión, como había quedado satisfecha y que buena gente los chicos. Carla había ido de abrigo, que obviamente se quitó al llegar, y de pollera (falda) y camisa. Nos sentamos en el sofá principal, y pese a que habíamos acordado que no hubiera penetración nos pusimos a jugar, nada lo impedía. Al sentarnos, lógicamente con Carla entre nosotros, T dijo: — Hay algo que quiero comentarles… Pero una mano de Carla tocándole el bulto hizo que interrumpiera la frase. Yo la estaba besando, prácticamente pasándole toda mi saliva, ella respondía con su lengua invadiendo mi boca a full, y T por debajo de la falda le ...