1. Mi roomie resultó ser un macho cogelón y depravado


    Fecha: 12/10/2023, Categorías: Gays Autor: soyAriel, Fuente: CuentoRelatos

    ... voy a traer una pomada.
    
    Me acosté en la cama, Pablo salió de mi habitación y regresó en un parpadeo.
    
    Se acercó y se sentó a la altura de mis piernas, abrió el tubo de pomada y sentí que abría mis nalgas y aplicaba el frío ungüento justo en la entrada de mi hoyito, con uno de sus dedos esparcía la pomada alrededor de mi esfínter, el roce de su dedo era sumamente erótico, me encantaba su suave masaje, una caricia muy placentera, abrí las piernas para facilitar el acceso, aplicó más pomada y regresó el dedo a mi esfínter, era demasiado ungüento y tuvo que esparcirlo por todo el surco de mis nalgas, cerré nuevamente los ojos y me concentré en disfrutar, apretando mis labios para no gemir, una situación que nunca imaginé, el culo empinado y abierto, a merced de mi amigo, de pronto introduce la punta de su dedo en mi esfínter y de mi boca sale un gemido, fue un movimiento inesperado y no lo pude evitar, involuntariamente apreté las nalgas, Pabló pensó que sentí dolor y expresó:
    
    - ¿Te molesta?, aguanta, solamente pondré un poquito en la parte interna, está un poco inflamada
    
    - Está bien, pon más crema, lo que consideres necesario- Respondí, la verdad es que sentía delicioso, quería decirle que me hundiera su dedo hasta lo más profundo, pero me contuve.
    
    Después de un par de minutos moviendo la punta de su dedo en el interior de mi culo, a mi pesar lo saca y dice:
    
    - Listo, ya mañana amanecerás mejor, y en un par de días estará completamente sana tu colita.
    
    No dije ...
    ... nada, creí que era mejor que siguiera pensando que estaba adolorido por mi “desvirgue”, se acurrucó a mi lado y me fui quedando dormido, en sus brazos.
    
    Al otro día me levanté como a las 9 de la mañana, era sábado, Pablo ya no estaba, y aunque no se despidió, deduje que se había marchado a su pueblo, como todas las semanas, me quedé todo el fin de semana en el departamento, no salí, rememorando todo lo vivido, sentía un leve ardocito en mi colita muy placentero que me hacía recordar a Pablo y su rica cogida, la colita llena de pomada y me excitaba la sensación al caminar, no me bañé hasta el domingo para no quitármela. Pensaba también mi situación, era muy arriesgado que mi amante fuera mi propio roomie, en un departamento de tres personas, me preocupaba.
    
    El domingo tampoco salí, en la tarde me di por fin un baño de agua tibia, tal vez inconscientemente justo un par de horas antes de que llegara Pablo y me aseé con esmero, solamente me puse un bóxer, unos pants holgados y una playerita.
    
    Estaba en la sala viendo TV cuando llega Pablo y me saluda y lo primero que hace es preguntarme:
    
    - ¿Qué tal Ariel?, ¿Cómo sigues?, ¿Sigues sintiendo molestias?
    
    - Ya estoy mucho mejor, Gracias- respondí, con un poco de pena, no es fácil hablar de tu trasero.
    
    - Me alegro mucho, espera, voy por la pomada y te reviso-
    
    Regresó con la pomada y se sentó en el sofá al lado mío, me indicó que me acostara boca abajo sobre sus piernas, con un poco de pena obedecí y me tumbé boca abajo ...
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