1. Mi roomie resultó ser un macho cogelón y depravado


    Fecha: 12/10/2023, Categorías: Gays Autor: soyAriel, Fuente: CuentoRelatos

    ... lubricante y levantó mis piernas contra mi pecho, mis nalgas se abrieron quedando mi tesoro más oculto al descubierto, el frío líquido cayó en mi rajita y un par de dedos esparcieron el lubricante por todo el canal, frotando el contorno de mi agujero y empujó uno de sus dedos para lubricarme por dentro, estaba totalmente entregado, gemía de placer, aplicó en forma abundante lubricante por toda su verga.
    
    Posicionó la punta del ardiente nabo en la entrada de mi culo y empezó a moverlo en círculos, un masaje delicioso, mi esfínter se contraía, palpitaba, siguió un largo rato así, era increíble cómo se podía contener, yo ya no aguantaba, quería que me empalara, mi cara hacía muecas de placer, de ansiedad, mordía mis labios, suspiraba, su mirada fija en mi cara, disfrutaba viendo mis gestos y sonreía, una sonrisa malévola y pervertida, tal parecía que le agradaba hacerme sufrir, no aguanté más y tuve que pedirle que me empalara.
    
    - Ayyy, Pablo, ya no aguanto, métemela, quiero sentirte dentro, vamos, me matas de angustia.
    
    - Así me gusta, quería que me lo pidieras, anda dime cuanto quieres que te ensarte, me excita que me lo pidas.
    
    Allí comprendí que había estado jugando conmigo, quería que le rogara como una puta, pero no me importó, así me sentía, era su puta y empecé a rogarle:
    
    - Si Pablo, vamos, ensártame, gózame, quiero tu verga de macho, la quiero toda, hasta el fondo, hasta los huevos, vamos, lléname de carne, úsame, hazme gozar.
    
    - Bien princesa, así, me ...
    ... encanta que me ruegues, te voy a penetrar un poco más rápido que la vez anterior, ya tu culito ha sido estrenado y creo que no necesito hacerlo tan lento, pero si te duele mucho me dices, si quieres gemir hazlo, me encanta escuchar como gozan las hembras que cojo, no te reprimas ¿está bien?
    
    Tomó mis piernas y las llevó a sus hombros, posicionó su verga y empezó hacer presión, en esa posición estaba completamente a su merced y no podría hacer nada para detener el embiste, me hacía sentir completamente sometido y vulnerable.
    
    Sentí como mis pliegues se abrían y su verga iba entrando poco a poco, mordí mis labios para no gritar, contener mis gemidos, pero recordé que le excitaba oír gemidos y empecé a retorcerme y gemir al tiempo que me iba entrando poco a poco su verga en mi interior.
    
    - Agggh, ayyy, Pablo, ay, que macho, que pedazo de verga, ayy, siento como me abres, ufff, así, despacio, que rico siento, es tan gruesa y larga, aghhhh, mmm, ay, que rico me rompes la cola.
    
    - Que rico culito, ufff, que apretadita, nunca hubiera imaginado que fueras tan deliciosa, aggh, ufff, de saberlo, te hubiera estrenado mucho antes, ay mami, que rica estás.
    
    Besaba mi cuello, sus labios húmedos buscaron los míos, su verga seguía entrando lento pero sin detenerse, sentí sus vellos púbicos rozando mis nalgas, dio un empujón y de mi boca salió un grito estruendoso al tiempo que mi cuerpo se arqueaba y apretaba la colita, su pelvis rebotó contra mis nalgas.
    
    - Listo princesa, ya te he ...
«12...456...»