1. Froto mi polla con el culo de la amiga de mi hija


    Fecha: 15/10/2023, Categorías: Confesiones Autor: pagasarri1, Fuente: CuentoRelatos

    ... cómo había podido aguantar sin correrme antes y ella sonrió suavemente se agachó y se puso de rodillas delante de mi mientras se inclinaba y me bajaba el traje de baño. Mi polla como digo estaba completamente dura y para cuando me di cuenta me estaba dando un beso en ella, la iba a decir que me acariciase los huevos también pero para cuando abrí la boca ya lo estaba haciendo.
    
    El simple contacto de sus labios en mi rabo me hizo pensar que me iba a correr, respire hondo y la deje que continuase, mi cabeza y mi mente estaban en otro mundo, empezó a chupar suavemente, muchas veces, metiéndosela de repente dentro de la boca, me dijo que era la primera polla que se metían la boca en su vida y según lo dijo se metió mis 16 centímetros hasta la garganta... pude sentir en mi capullo el calor de su garganta y como un animal la agarre la cabeza y comencé a apretar mi rabo contra su garganta.
    
    Se que esto dificulta la respiración y tras unos pocos segundos la saque... ella respiro fuerte y sonrió como una loca extasiada... con las manos empezó a apretarme los huevos y dijo que ...
    ... la gustaba mucho acariciarlos. La deje que me los acariciara un buen rato, ella jugaba a separarlos uno a un lado y otro a otro, los apretaba suavemente, los frotaba uno con otro, los mordisqueaba... me encantaba ese juego que ella hacia y estuvimos así un buen rato, ella de rodillas ante mi jugueteando y metiéndose en la boca mis huevos suavemente empecé a notar que me corría y la avise la dije -Mirella me voy a correr!! Para mi sorpresa se metió mi polla en la boca y empezó a mamármela otra vez hasta que me corrí.
    
    La lefada fue abundante porque ella siguió chupando y por la comisura de sus labios comenzó a salir lo que ya no le cabía la boca un pequeño chorrillo de leche que finalmente cayó al suelo. Saqué mi polla de su boca, me miro con cara de asustada y continuó chupándomela suavemente como para dármela descanso. En ese momento sonó el portero automático, eran mi hija de Roberto que ya habían comprado los helados. Me subí los pantalones y la limpie la boquita con la mano. Ella me dijo que tenía ganas de más y que quería que se la meta… pero eso ocurrió otro día... 
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