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Mis padres me regalaron un vagabundo
Fecha: 16/10/2023, Categorías: Gays Autor: Saturn_G, Fuente: CuentoRelatos
... serio, no exagero, ¡olía horrible! Resulta que Fabricio se había cagado en los pantalones, sin mencionar que el agua y el jabón era inexistente en su vida. De alguna manera era su forma de decirles a mis padres que no quería ser ayudado, y yo estaba de acuerdo con eso, si el hombre no quiere que le ayuden, pues dejenlo donde estaba. Entre cuatro hombres lo bajaron a la fuerza de la camioneta, mientras que mi madre no tuvo otra cosa que hacer más que llevar la camioneta a lavar en ese preciso momento. Una vez pasó a un lado de mí, me contuve las ganas de vomitar. Y la verdad es que yo solo le pedía al universo que no lo sentaran en uno de los sofás o que lo subieran a mi habitación en esas fachas. Afortunadamente, lo subieron hasta al baño de mis padres que es el más grande y fue ahí en donde pudieron meterlo a bañar. Uno de los hombres que venían con ellos, sacó de una bolsa una maquina para cortar cabello. El tipo al ver mi cara lo bastante asqueada, me dijo que era porque le habían encontrado un sinfín de piojos a Fabricio, por lo que era necesario dejarlo completamente pelón. Recorde que su cama estaba a pocos pasos de la mía, por lo que subí a moverla y pegarla lo más posible a la pared contraría a la mía. Escuché como Fabricio gritaba como loco, parecía incluso que lo estaban matando, una total exageración. Mi padre salió del baño con la nariz sangrando, al parecer Fabricio le había dado una patada en la cara. -Tendrás que ayudarme con él -me ...
... dijo desesperado. Guácala. ¿Qué? ¿Acaso la sustancia que se metió el vagabundo le había hecho efecto a mi padre? ¿O como por qué yo haría eso? Estaba loco si creería que yo iba a intervenir. Pensé en un y mil excusas para no hacerlo, pero mi padre me conoce lo bastante, sabe que se me da muy bien mentir cuando alguien necesita algo. Me dijo que si yo hacía esto por él, me pagaría las vacaciones de verano con mis amigos. Y sin más que objetar, me puse manos a la obra. Papá sacó de su clóset un conjunto de ropa que había comprado recientemente. Me la dió y me pidió que se la llevara a Fabricio, y que si se negaba, que entonces yo mismo lo vistiera. Para cuando llegué al baño, los hombres que lo habían bañado ya estaban agotados. Y por suerte Fabricio también. Me di cuenta que su cabello estaba regado por todo el baño, evité pisarlo, no vaya ser que me brinque una pulga. Me encontré con que el vagabundo era de miel morena, con un poco de panza, pero no mucha. Yo lo describiría como la panza que tiene un hombre una vez que se empieza a descuidar, que admito, en muchos casos es sensual. Y sin querer sonar cliché, tenía los brazos de un albañil, fuertes, resistentes, bastante morenos por el sol, pero que te logran dar la impresión de que te pueden cargar, Por otro lado, las piernas eran grandes, dándome así la fantasía de verlas encima de mi cara. Y aunque no tenía mucho vello tenía lo suficiente como para adornar sus partes bajas. Y entonces lo note, estaba ...