1. Al final me descubrieron, empiezo a liberarme (Parte II)


    Fecha: 16/10/2023, Categorías: Gays Autor: Don Carlitos, Fuente: CuentoRelatos

    ... músculos, calculo unos cuatro minutos y medio, retira las compresas y con ese solo hecho me siento aliviado.
    
    El masaje es muy similar al anterior, parte superior de la espalda, brazos, piernas, glúteos, partes íntimas, salvo que esta vez una pequeña esfera vibradora empieza a recorrer mis adoloridas piernas, primero la izquierda luego la derecha, en esta posición mis nalgas quedan a disposición de él, esa bola vibradora se acerca peligrosamente a mi culito, empiezo a sentir placer y ganas de ser penetrado por ese instrumento vibrador, pero Pedro es un maestro sabe cómo calentarme de verdad.
    
    Por favor acuéstate boca arriba es el pedido, al hacerlo no puedo ocultar mi erección, Pedro no se admira pues eso es lo que estaba provocando al pasar la maquinita por mis nalgas y ojo del culo, no dice nada pero de reojo puedo observar la tremenda erección del pene de mi masajista, continua con su máquina vibradora por la planta de los pies, luego la pantorrilla, el muslo superior, la ingle y por supuesto la excitación aumenta al pasar por esa área de mi cuerpo, hace lo propio con la otra pierna, no recuerdo si era la derecha o la izquierda, en fin la excitación es extrema, Pedro lo sabe y sin pedirlo me roba un beso húmedo, prolongado, excitante, apasionado, me dice ya no aguanto más, quiero mamarte ese precioso pene que lo tienes Carlitos, tan solo avanzo a decir adelante maestro, para que describir como lo hace, sencillamente es fantástico, mi mano busca afanosamente el erecto ...
    ... mástil de Pedro, masajeo en diversas direcciones y lo siento cada vez más tieso, cada vez más provocativo, no aguanto más y con una señal le pido hacer un rico y fabuloso 69.
    
    Me subo sobre Pedro, me incomoda su gordura, me introduzco el glande en mi húmeda boca, me siento en el cielo, él hace lo mismo con mi aparato reproductor, poco a poco voy introduciéndome tan bello mástil en mi boca, hasta que logro hacerle una garganta profunda, no avanzo a explicarme como es que puede caberme tanta carne en mi boca, esto provoca reacciones en el cuerpo de Pedro, siento que su mamada es más intensa, casi estoy a punto de eyacular, le digo paremos un momento, se niega, entonces continuo con mi labor de succión, de arriba abajo, por los lados, todo adentro, puedo sentir que se pone más tieso, más duro, supongo lo que viene después pero no hago caso, cuando siento dos, tres, cuatro, quien sabe cuántos chorros de leche caliente invaden mi boca, no puedo describir el sabor, tan solo siento el placer de mi compañero, su pene se ha vuelto sensible, demasiado sensible, mejor no lo toco, no sé qué hacer con los mecos que tengo en mi boca, si tragarlos, escupirlos, o pasarlos a la boca de Pedro, decido escupirlos sobre un pañuelo desechable que amablemente me ofrece mi amante de turno.
    
    Me paro Pedro se pone enfrente mío, se arrodilla y procede a completar la mejor mamada que he recibido en los días de mi risueña existencia, un mete y saca fabuloso, todo mi pene en el interior de la caliente ...