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Mi hija y el messenger: Cosas de familia (Parte 3)
Fecha: 24/10/2023, Categorías: Incesto Autor: Dark knight, Fuente: CuentoRelatos
... zapatillas que usaba y se apoyaba de vez en cuando en Roberto que finalmente optó por tomarla de la cintura ante la mirada complaciente de su esposa. Cruzaron el lobby del hotel y llegaron al elevador donde Roberto pulsó el botón del octavo piso. Cuando finalmente llegaron a la habitación del hotel se encontraron con un lujoso decorado, un minibar, un amplio sillón y una cama King Size al centro de la habitación. Al fondo se veía un balcón que daba hacía la calle que acababan de transitar y a un lado de la puerta, las maletas ya listas para partir al dia siguiente. Roberto les sirvió un trago de whisky con soda y hielos y reanudaron la plática ya sin el ruido de la música del antro. - ¿Tú a qué te dedicas, Karla? - preguntó Patricia. - Soy una simple ama de casa, amiga. - Todo menos simple, mi amor. - Dijo Roberto arrastrando las palabras. - Eres una esposa maravillosa, lo sabes, ¿verdad? - Si lo sé, mi esposo. - ¿Y cómo se conocieron ustedes dos, tortolitos? - preguntó de nueva cuenta Patricia. Se habían colocado los cuatro en el sofá, con Cristina en la orilla, y Roberto en medio de ella y de Karla, con Patricia a duras penas sentada en la orilla opuesta. Roberto tenía la mano puesta en la pierna de Cristina moviéndola abstraídamente hasta llegar al borde de su minifalda mientras platicaba. Patricia sintió una sensación de temor y excitación al mirar hacia donde parecía que iba toda aquella situación. - Ella era una escort y yo la contrataba para que ...
... me hiciera algunos trabajitos... - ¿Cómo trabajitos? - preguntó Cristina confundida, quizá por el alcohol o por su ingenuidad juvenil. - Se la estaba follando por dinero. - Contestó Patricia con desparpajo sin más preámbulo. - Todos estallaron en una carcajada. - Guau, qué interesante historia. ¿y cuándo decidiste que sería tu esposa? - Ahondó Patricia genuinamente interesada en el giro que había tomado la conversación. - Cuando la invité a qué tuviéramos un trío con una de sus compañeras, Patricia. - Dijo Roberto y añadió. - No tienes idea de lo buena que es mi esposa para el sexo con otra mujer. - Gracias cariño, pero vas a ruborizar a Patricia con tus guarradas. - Dijo Karla intercediendo. - Yo no me ruborizó, Karla, solo que me sorprende porque nunca lo he hecho con otra mujer. - Mintió Patricia. - No estoy segura de que me pudiera gustar. - Y tú, Cristina. ¿Lo has hecho con otra mujer? - Preguntó Roberto. Los cuatro estaban sentados en el amplio sillón en el medio de la habitación. Roberto en la orilla, Cristina, Patricia y finalmente Karla, recargada en la codera con su trasero ligeramente encima de la pierna de Patricia. - No, nunca. No creo que me pudiera atrever. - Dijo adoptando la ingenuidad de una jovencita de 18 años como si fuera la presa de unos cazadores experimentados. - Nadie sabe a lo que se puede atrever hasta que lo hace, querida. - Presionó Roberto acariciando su pierna. - Todos hemos tenido una primera vez, lo creas o no. Hasta ...