1. Huérfano de madre


    Fecha: 02/11/2023, Categorías: Incesto Autor: Emi5, Fuente: CuentoRelatos

    Cuando mi marido murió me quedé en la absoluta soledad, todos se alejaron de mí me rechazaban, decían por mí que era una caza fortuna, incluso nuestro hijo al cual crie desde los 6 años, cuando su mamá falleció y Jorge tuvo que hacerse cargo de su primogénito: Ángel.
    
    Creo yo que el niño me odiaba porque sus padres se divorciaron a sus 4 y hasta los 6, que su madre muere en un ataque salvaje de 2 empleados alcoholizados ni su padre ni yo hicimos siquiera un amague para verlo.
    
    El día que llegó para instalarse, llegó a un hogar que era de una nueva familia que su padre había formado después de alejarse de él y su mamá, un lugar para dos donde no había un solo espacio para él, un lugar donde yo era la dueña y él: "huérfano de madre" cómo se autoconvenció.
    
    Me costó sacar esa idea de su cabeza, pero lo logré, al menos yo creía eso.
    
    Ángel se fue el mismo día que inhumamos a su padre, el día que todos me dieron la espalda.
    
    Nunca superé todo ese suceso.
    
    Por eso me sorprendí cuando hace algunos días me pidió verme, lo cité a MI casa que también es suya, pero no deja de ser mi dominio.
    
    Cuando lo vi entrar (al menos para mí) lo vi hermoso, fornido, bronceado, todo un galán, tenía por decirlo de alguna manera: todos mis labios babeados. Parecía todo un hombre exitoso, nada más lejos de la realidad.
    
    Era un día fresco así que estaba con un vestido negro holgado, tanga del mismo color y mis tacos; cuando sentí su mirada en mis ojos mis rodillas temblaron.
    
    Me besó ...
    ... cerca de los labios y no paró de contarme su vida intercalando piropos varios; confesiones íntimas miradas de pasión; confesiones sexuales, su lengua mojando sus labios; confesiones amorosas, más miradas llenas de deseo; fantasías de las que yo era protagonista junto a él, estaba encharcadísima.
    
    Yo lo veía con los ojos del gato con botas, pero con la respiración agitada, la boca abierta con una sonrisa caliente, traviesa.
    
    Y pasó. Miradas más, miradas menos, una mano por aquí, otra mano por allá hasta llegar a los besos.
    
    Colaboré en todo: con los botones; cuando me giró para sacarme la ropa; levantando cada piecito al bajarme la tanga; abriendo las piernas; tirando la cola bien atrás, quebrando la cintura para que vea que estaba entregadísima.
    
    Me cogía con pasión o con fuerza mejor dicho, yo giraba para verlo, era hermoso, no era un hombre cogiéndome, era mi hijo que volvía a mí.
    
    Volvía a mí de una forma diferente porque lógicamente no fue en mi vientre que se creó.
    
    Me cogía de parados y lo hacía de una forma increíble, aunque de haberme dado a elegir hubiese preferido menos brutalidad, a ver: la metía y sacaba con desesperación y obvio que para eso me agarraba muy, muy fuerte de mis caderas, hombros y tetas, era doloroso, pero dentro de todo lo podía disfrutar porque su pija hacia que todo eso valiese la pena, aunque también por la fricción salvaje sentía que me podía paspar.
    
    Lo peor fue cuando me llevó hasta la mesa, me apretaba de las caderas mientras me ...
«123»