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De como entregué mi culo a un hombre por primera vez
Fecha: 22/11/2023, Categorías: Gays Autor: Alfre2, Fuente: CuentoRelatos
... despertado el interés por lo que iba tocando en el camino, y pues, lo que salió de esa cremallera estuvo más que bien. 17 centímetros aproximadamente calculados al ojo mi pene mide 15 bien erecto, y me era fácil calcular la diferencia, pero su plus y encanto era su grosor, fácilmente 5 centímetros de diámetro, una buena verga gorda, el gordito tenía lo suyo, y mi lengua y boca no podían esperar más. Empecé a mamar, apliqué todo los juegos y movimientos que en algún momento yo había sentido, mi lujuria y mi pene estaban al límite, sentía como tenía mi verga tiesa como un fierro, y estaba así por estarle mamando la verga a otro. Jugué con mi lengua de arriba hacia abajo. Desde la base hasta la punta del glande, jugué con sus bolas que para complementar su pene, estaban inmensas, y me dijo que llevaba al menos toda la semana sin pegarse una paja (era sábado) indirectamente saber eso me puso más caliente, imaginaba recibiendo una tremenda carga de semen en mi boca. Seguí mamando y seguí poniendo a práctica lo previamente sentido. Me metí toda su verga a mi boca, realmente fue en desafío, y el perverso aprovechó para agarrarme con fuerza y presionarme hacia su pene, haciendo que me atragante un poco en el proceso, más que seguro por la falta de experiencia, pero eso no me iba a detener, seguí aguantando la respiración, dejando que de rienda suelta a su malicia a ver hasta dónde llegaba, y que esta sea saciada. Me soltó, respire, lo miré, y después de reírme se lo seguí ...
... mamando, como me encantaba lo que estaba haciendo en verdad lo estaba disfrutando, lo habré hecho sin detenerme por lo menos unos 20 minutos, ya empezaba a dolerme la garganta así que le dije que debía parar, y que estaba listo y decidido, a mi boca no era el único agujero que su gorda verga iba a entrar. Le pedí que nos diéramos un baño, ciertamente era un día caluroso, y siempre me he gustado el sexo en la ducha. Fuimos a la ducha o regadera, como la conozcan en sus países. Seguí mamando esa buena verga, en verdad me había enganchado, cual dulce que quieres acabar pero a la vez seguir saboreando. Empezó a jugar con mi ano, pasaba sus dedos, y empezó poco a poco a introducir uno. Me preguntó si me gustaba masturbarme metiendo cosas en mi ano y le dije que fuera de mi dedo para estimular mi punto g, nada más había entrado. Me puso contra la pared, me gustaba esa eventual agresividad, por lo general en el sexo siempre he sido más liderante aun cuando me dejo llevar y me pongo presto a lo que la otra persona quiera. Pero esta ocasión era diferente, me sentía como una mansa paloma, dejando que me mueva a su antojo, me arrimó a la pared y bajó hacia mi culo, empezó a besar mis nalgas, a darles pequeños mordiscos, y poco a poco a acercarse con su lengua a mi agujero, ciertamente me tenía con ansias que no vaya directo, el infeliz sabía bien lo que hacía, me tenía psicológicamente deseando su verga solo me faltaba preparar mi cuerpo. Luego de finalmente tocar mi ano con su ...