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No hay como tener dinero
Fecha: 27/11/2023, Categorías: Gays Autor: Edu97, Fuente: CuentoRelatos
... serviteurs. -¿Creéis que entre ellos se conocerán?- Preguntó uno de los franceses -No creo que sea la primera fiesta que celebran ellos. Incluso te diría que a lo mejor ya se reconocen por las máscaras. Mira cómo se saludan entre ellos cuando coinciden varios en la escalera de la entrada. No tiene pinta de que sean desconocidos.- Dijo el otro francés. Poco a poco se fue haciendo de noche. Ya estaba dispuesto todo para que saliésemos y nos desplazáramos a la sala de fiestas. Cada uno colocado en su puesto y yo junto a la estantería de licores, permanecíamos a la espera de la entrada de los invitados. Un cuarteto de cuerda, dispuesto junto a las mesas, afinaba sus instrumentos y ensayaban canciones para calentar los dedos y recibir así a los invitados con música en vez de en silencio. Mientras que a nosotros se nos veía un poco nerviosos, “Le gérant” permanecía frio como una piedra; sin decir ni una palabra y quieto como una de las estatuas del jardín. Pero... fue abrirse las puertas y despertó de su letargo como si le hubieran dado al interruptor, acercándose apresuradamente a la puerta y dando la recibida a los invitados. Por la puerta entraron mujeres y hombres vestidos de gala con máscaras exuberantes y llamativas de todo tipo. Ninguna se parecía a otra y todas brillaban de distintos colores, algunas de platino, otras de oro rosa, amarillo, blanco e incluso algunas con joyas incrustadas. “Le gérant” hizo señales para que empezáramos a movernos con ...
... las bandejas con copas de champagne. Los invitados iban agarrándolas hasta que no quedó ninguna. De un momento a otro se abrieron de nuevo las puertas y entró claramente el anfitrión porque todos lo recibieron entre aplausos y vítores mientras él se acercaba a saludar a cada uno de ellos. La velada fue evolucionando poco a poco. Se fueron formando corrillos y nos iban llamando para rellenar las copas o para servir licores específicos. En una de estas, me llamó el anfitrión, que estaba acompañado de dos personas más: un hombre claramente adulto (por su tono de voz y sus michelines que abultaban bajo el traje) y uno más joven y delgado. -Tráenos un Dalmore doble a cada uno y para el chaval un Romanée Conti – Dijo poniéndole una mano en el hombro del joven. El gerente me preparó las botellas y las copas para poder servirles delante. Fue entonces, cuando me acerqué, que pude oír el final de la conversación que mantenían los tres. -... si, fue bien, gracias tío.- Dijo el chico joven - Haz caso a tu padre que él sabe muy bien cómo van esas cosas- Dijo el anfitrión señalando al otro hombre y finalizando esa conversación al percatarse de mi presencia. -Algo estaba claro. Los tres eran familia.- pensé Le serví primero el vino al chico joven, que me miraba fijamente a los ojos. Tras llenar los vasos de Dalmoure y dárselos a los dos mayores, vi al chico como su mirada se desplazaba de arriba abajo analizando mi cuerpo para acabar finalmente de nuevo en mis ...