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Duelo de sementales
Fecha: 01/12/2023, Categorías: Gays Autor: soyAriel, Fuente: CuentoRelatos
Relato anterior "No puede haber dos machos alfa, pero si dos hembras", dejo el enlace al final del relato. Un nuevo giro se dio en la relación que tenía con mis dos roomies. En una fiesta Pablo conoció a una chica llamada Katia, era algo común que se cogiera alguna hembra si se daba la ocasión, pero como dicen en México, "se enculó" con esta chica, empezaron a salir en forma muy frecuente y después la llevaba a coger al departamento, a esta chica a diferencia de Adriana, no le molestaba la presencia de otros hombres en el departamento, llegaba Pablo con Katia, nos saludaban, se metían a su cuarto y escuchábamos cada noche un excitante concierto de gritos y gemidos, Luis y yo sonreíamos en forma cómplice al escucharlos, recordando como Pablo nos cogía a nosotros y bromeábamos sobre la pobre chica. Su reciente noviazgo provocaba que descuidara sus deberes de semental con nosotros y dejó de cogernos con la frecuencia acostumbrada, las cogidas se volvieron ocasionales. Por mi parte fue un respiro y me permitía dedicarle más tiempo a mi novia, pero en el caso de Luis, seguramente sintió la necesidad de un macho, buscó a alguien más y no tardó en encontrarlo, empezó a salir con un estudiante de otra escuela llamado Carlos, pasaba mucho tiempo con él, lo veía feliz y contento, me contaba mil cosas de él, que era estupendo, divertido y un excelente amante, me entró la curiosidad de conocerlo, y me dijo que también le había platicado de mí a Carlos y que quería conocerme, ...
... por su parte Pablo nunca le preguntaba nada a Luis sobre Carlos, se notaba serio, creo que celoso. La oportunidad se dio pronto, un fin de semana Adriana salió en un viaje de estudios y Luis me invitó a pasar el fin de semana en una casa de descanso en Cuernavaca que era propiedad de los abuelos de Carlos, sin embargo, por un descuido, Pablo se enteró de nuestros planes y se apuntó a acompañarnos, no pudimos decirle que no, y ese fin de semana pasó Carlos por nosotros, por fin lo conocí y me pareció encantador, era alto no demasiado, como de 1.79 u 1.80 m. aproximadamente, moreno claro, pelo negro y ondulado y una sonrisa seductora y traviesa, me recordó a Arturo, tenía esa misma sonrisa que derrite, unos ojos grandes y expresivos color miel, cejas pobladas y labios gruesos, se notaba que hacía algún tipo de ejercicio, su cuerpo era atlético sin ser musculoso, comparándolo con Pablo, éste salía perdiendo, Carlos era un verdadero bombón, ahora comprendía porque tenía como loquito a Luis, charlamos todo el camino, Pablo casi no habló, se notaba molesto, definitivamente sentía celos de Carlos. Llegamos a la casa de descanso casi al anochecer, era una bonita casita muy acogedora, con alberca en el patio, Carlos trajo tequila, cervezas y Whisky a la sala así como refrescos, agua mineral y botanas, puso un poco de música suave y Carlos y Luis se pararon a bailar, irradiaban amor, se abrazaban en forma tierna y se daban algunos besos tiernos, Pablo no quiso quedarse atrás y ...