1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (10)


    Fecha: 02/12/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    La amenaza de la mujer, por supuesto se mantuvo al día siguiente y a Sergio no le hacía falta ninguna palabra para saber lo que tenía que hacer. Después de la universidad hizo la maleta dejando a cada uno que le preguntaba con una cara totalmente de estupor, igual que la suya…
    
    Su padre pensó que podía ser normal, ya tenía cierta edad y necesitaría independencia, aunque no se lo esperaba de una manera tan abrupta. Laura en cambio no entendía que podía pasar, incluso le preguntó si era su culpa, pero él le repitió una y otra vez que no, que todo estaba bien entre ellos. A su madre la vio en dos ocasiones y en una de ellas, Mari le lanzó tal mirada mientras apretaba los labios que prefería no haberla visto.
    
    Se despidió en el salón aquella tarde, con la certeza de que podía ser la última vez que viera a su progenitora, y lo peor de todo es que la recordaría con aquella cara. Un rostro lleno de odio, de resentimiento… y sus maravillosos ojos azules con un gesto de decepción que no se podía sacar de la cabeza.
    
    La despedida fue rápida, como todas deben serlo. Abrió la puerta de su casa y al cerrarla tras de sí con la maleta en mano, sintió por primera vez en su vida lo que era la verdadera soledad. Estaba solo, en una ciudad que conocía muy bien, pero que ahora se le hacía inmensa y desconocida. Parecía que cada coche, cada persona, cada casa le mirase apiadándose de él. “Mira el pobre muchacho, que le han echado de casa”.
    
    Cogió el móvil, había jugado la única baza que ...
    ... tenía y casi era desesperada, pero no le quedaba otra. Aquella mañana en clase, habló con uno de sus amigos, no era de extrema confianza, pero tenía cierta relación con él.
    
    —¿Qué tal, tío? —sonó la voz de Javi a través del teléfono móvil.
    
    —Ya he hablado con mis padres y no hay vuelta atrás, quieren que me independice.
    
    —¡Vaya palo, macho! La verdad que lo sigo sin entender, no creo que sea para tanto que vayas a tu rollo en casa.
    
    Por supuesto la historia que Sergio contó a su amigo no tenía nada que ver con la real. Únicamente se parecía en que su madre tomó la decisión de que debía abandonar la casa, nada más.
    
    —Ya ves… —cierta agonía le entró en el cuerpo y su voz se quebró. Separó el móvil de su boca y apretó fuertemente los labios hasta formar una línea muy fina— Entonces, ¿sigue en pie lo de quedarme ahí unos días? Te prometo que no serán muchos. Según encuentre algo me piro.
    
    —Sí, no pasa nada. Lo único lo que te dije, solo hay una cama…
    
    —No pasa nada, —ya se había hecho a la idea— duermo en el suelo.
    
    —Me sabe mal, si quieres nos turnamos, no tengo problema. Incluso tengo un saco de dormir, es un poco incómodo, pero mejor que la alfombra…
    
    —Tranquilo, ya haces mucho dejándome sitio.
    
    —Vale, tío. ¿Vienes ahora entonces? —Javi debía recoger un poco la cueva en la que se había convertido su habitación.
    
    —Sí, salgo ahora con el coche. Mándame por mensaje el piso y la puerta, la residencia de estudiantes ya sé dónde está. ¿Suele haber sitio para ...
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