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Me calientas con tus mensajes y exploto sobre mi esposa
Fecha: 11/12/2023, Categorías: Confesiones Autor: Insomne, Fuente: CuentoRelatos
... porque tu estés en el mismo lugar que yo. Sudaba por completo haciendo mi mejor esfuerzo para no romper la escena, hasta que por fin me escribiste unas palabras mucho mejores de las que esperaba. -Acabé hace tres oraciones atrás. Pero necesito recuperar el aire. Mi miembro goteaba de sólo leerte, las gotas traslucidas de la corrida previa se aventurabas entre mis dedos. Ahora sin mucho detalle te dije que me tenías muy caliente, que estaba sudando y te dejaría recuperar el aliento mientras me duchaba, una vil excusa para evitar correrme sobre el teclado. Me descargué bajo el agua caliente, dejé salir todo el semen que tu habías provocado, pero aun así no estaba del todo satisfecho, quería aún más, quería aún sentir el sabor de un clítoris en la lengua hasta que los fluidos se derramen en mi boca. Nos escribimos un poco más hasta la noche, con ganas de hacer realidad las fantasías. Nos despedimos cariñosamente. ________________ Nunca te confesé al día siguiente que pasó esa noche, pero me atrevo a escribir este relato deseando que lo leas. Me fui a la cama con mi esposa como cada noche, la invité a sentarse en la cama y me coloqué detrás de ella, aparté su cabello, besé su cuello y coloqué una venda sobre sus ojos. Por un lado, quería complacerla y que se enfoque en las sensaciones, por quería evitar que me mire a los ojos mientras pensaba en lo que habíamos hecho por la tarde. Le quité la ropa de la misma forma que a ti, saboreé su cuello, sus pechos, ...
... su vientre igual que lo narré contigo, me comí su coño tal cual nuestra historia de más temprano, buscando el sabor de su orgasmo. Agregamos un nuevo capítulo donde subí para besarla, donde me pidió que la penetre y lo hice con toda intensidad. Creéme que disfrutó la erección que tú habías forjado, y debido a mi descarga previa fue más fácil soportar las contracciones que me estrangulaban cuando ella se vino primero. Nos recostamos boca arriba uno junto al otro por unos instantes. Cómo de costumbre ella se tomó un minuto para ir al baño y al volver mi erección no había menguado. Desnuda como estaba se recostó nuevamente junto a mi, me dejó que la abrace con mi brazo mientras ella lo hizo con su pierna, acarició mi pecho y bajó hasta sujetar mi polla, la que empezó a estimular con delicadeza. Luego comenzó a acariciar mis testículos y mi perineo, ella conoce todos mis rincones, dejó que yo estimulara mi falo con mi mano mientras me excitaba lamiendo mi cuello. En ese momento mientras me aproximaba al éxtasis cerré los ojos y me imaginé nuestras historias, imaginé que estaba contigo, que la que me tocaba era tu mano, que los que me besaban eran tus labios y en esa sensación de culpa y engaño no pude resistir la explosión. Me corrí con fuerza sobre los cuerpos de ambos, el primer chorro cayó en mi vientre, pero los subsiguientes fueron cada vez más lejos, mancharon repetidas veces sus tetas, mis hombros, su cuello y mentón y alguno más se perdió en la almohada. A mí me ...