-
Cigarro, perro, corro
Fecha: 09/01/2024, Categorías: Sexo Oral Autor: Adosu81, Fuente: CuentoRelatos
... hace... -¿Todo el tiempo andas con ganas de coger o solo Luisa te puso así? -Todo el tiempo, es como un problema hormonal o mental, no lo sé... -¿Quieres que te la chupe? -Queee ¿Me estas jodiendo? -No, ando con ganas de mamar así que aprovecha. De verdad pensé que me estaba jodiendo pero igual me daba morbo mostrarle mi pene así que le pregunté: -Bien, ¿a donde podemos ir? -Aquí pendejo ¿No te atreves? -¿Me estás jodiendo verdad? -Eso, mi cachondo jardinero, es justamente lo que me pone cachonda, ¡Sacatela! Lo pensé por un momento y aún convencido de que me estaba jodiendo decidí sacarmela, que ya la tenía algo parada por la conversación, al terminar de liberarla ella la miró unos instantes y sonrió como de alegría, la agarró y comenzó a masturbarme, sabía bien lo que hacía, cuando la tuve bien dura se acercó y comenzó a lamerla como un helado mientras levantaba la mirada hacia mi con lujuria, eso me excitó mucho más y le agarré la cabeza para metérsela en la boca y aceptó gustosa, comenzó a mamar con bastante ánimo, sentía su lengua alrededor de mi glande y eso me volvía loco, comencé el mete y saca cogiéndole la boca e intentando metérsela cada vez ...
... más profundamente, la flaca la aceptaba con gusto. Así estuvimos un buen rato, yo le cogía duro su boca y ella evidentemente lo disfrutaba hasta que comencé a sentir ganas de venirme... -Me vengo -le decía- Ella continuaba tragándose mi verga como una enajenada. -Flaca pará que me veeeengo en tu bocaaaaa, fue inevitable... Varios chorros de mi leche inundaron su boca y ella no se detenía. -Ahhhh, detente ya coño, te has vuelto loca? Lentamente comenzó a disminuir el ritmo de su trabajo demencial y no dejó escapar ni una gota de semen, me ordeñó completamente y no desperdició nada. Terminando la faena escuché ladrar a la perra, ella inmediatamente sacó mi pene de su boca que aún estaba erecto y en ese momento escuché algo más... ¡Hijo de puta! -Miré en dirección al grito y vi a un hombre mayor bien vestido que se acercaba corriendo rápidamente, la perra ladraba mientras yo corría intentando guardar mi pene erecto antes de llegar a la calle, finalmente escapé. No hace falta decir que perdí el trabajo y obviamente no me pagaron, pero siento que si gané, ¡obtuve una comida y la mejor mamada de mi vida! Aunque Miguel ya no me quiere recomendar para ningún trabajo.