1. Cogí a mi madre cuando me visitó en la universidad


    Fecha: 08/02/2024, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos

    ... articular palabra. Estaba demasiado confundido. Quería salir de la habitación y dejar allí a mi madre con los reclamos que esperaba me hiciera, pero no podía ni hablar, menos moverme.
    
    Ella sonrió ligeramente y, antes que atine yo a nada, me cogió la verga sobre el jean y me dijo “eres todo un hombre”. Con habilidad de mujer madura, me desabrochó el jean y pronto tenía mi verga erecta en sus manos. Dijo “es más grande que la de tu papá” y comenzó a chupármela. Se la comía toda, hasta el último centímetro. Sentí un placer indescriptible.
    
    Mientras ella me la chupaba, me saque la camiseta. Tire mis zapatillas al lado. Ella me ayudo, mientras mamaba, a sacarme completamente el jean, el calzoncillo y las medias. Cuando me tuvo completamente desnudo volvió a decirme “eres todo un hombre hijo”. La ayude a sacarse la blusa y el brasiere. Comencé a manosear sus senos y sus pezones. Ella, aun mamando, se sacó el jean y la tanga.
    
    Estando desnuda, se montó sobre mí. Sentí mi verga entrar completamente en un coño completamente jugoso. Ella empezó a gemir instantáneamente, muy pronto, en un par de minutos quizás, tuvo un orgasmo intenso, prolongado, con ella gimiendo desaforadamente cabalgando sobre mí.
    
    Yo me había masturbado dos o tres veces desde el miércoles que me avisó que iría. ...
    ... Estaba listo para durar mucho. Ella, luego de llegar, desmontó y se acostó boca abajo a mi lado. Me puse sobre ella. Acomodé mi verga en su coño húmedo y seguí dándole mientras ella seguía gimiendo como puta. Me levanté y la acomodé en perrito. En ese momento, ella parecía sólo obedecerme. Seguí cogiéndola en perrito mientras le decía “mamá, uff mamá. Que rico mamá”. Ella se excito aún más al oírme repetir y repetir la frase y volvió a llegar diciéndome “ay mi amor, ay mi amor, ay qué hombre eres”.
    
    Yo seguía con ganas y no quería parar. No le di esa posibilidad. Me bajé de la cama y la jalé al borde. En el filo de la cama, ella con sapiencia, cruzó sus piernas detrás de mis nalgas. Comencé a penetrarla totalmente mientras le decía “que puta eres mamá, que puta eres”. Ella se volvió a calentar y me decía “si amor, si hijo, soy una puta”. Seguí sin desear cambiar de posición, sintiendo entrar en ella toda mi verga. Fueron largos minutos subiendo cada vez de ritmo y sintiéndola gozar como perra. Sentí como se volvía a contraer su coño para un nuevo orgasmo y no me pude contener más. Nos vinimos juntos.
    
    Tras venirme dentro de ella, por primera vez en esa larga sesión sexual me animé a besarla en los labios. Ella me respondió. Ese sábado, mi madre empezó a ser también mi amante. 
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