1. Madre mareada, hijo mareado


    Fecha: 12/02/2024, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos

    Nuevamente por esta querida página, hasta conocerla estaba ignorando que en Argentina se diera tanto el incesto como en otros países. Hoy estoy escribiendo este relato a pedido de un lector que a su vez es conocido mío.
    
    Me llamo Juan, en ese momento contaba con treinta años bien acomodados por el gimnasio, no era fisicoculturista pero tenía el cuerpo formado, aunque un poco excedido de peso ya que no me cuido con comida y bebida, podría decir que voy al gym pero sin fanatismo, solo lo hago para mantenerme activo ya que mi trabajo es muy sedentario combinando mis horas de ocio cuando estoy en mi hogar.
    
    En casa vive circunstancialmente mi madre, debido al divorcio con mi padre, le doy lugar hasta que pueda encontrar una vivienda que le quede cómoda. Lily, me tuvo de muy joven por eso no se nota mucho la diferencia, hoy cuenta cuarenta y ocho primaveras, ella es obsesiva con el gimnasio y alimentación, por lo que se conserva físicamente bien, pecho y cola duros, abdomen plano, piernas torneadas, ni hablar la tonalidad de piel, trigueña, entre oscura y clara, cuando en verano toma sol adopta un hermoso color cobrizo por los productos que usa.
    
    Todo comenzó, una madrugada en la que llegue pasado de copas, no borracho, pero si mareado y entonado por el alcohol.
    
    Estaba vestida con un camisón transparente por lo que pude ver, no llevaba sostén, cosa que había notado hace unos días atrás, sobre todo cuando pasábamos los fines de semana sin salir.
    
    Sus turgentes seños se ...
    ... veían apetecibles entre la trama de su atavío, su cola resaltaba, la tanga que llevaba puesta se perdía entre sus glúteos. Ya venía a full por haber estado morreando con una chica, que, llegado el momento de partir a un lugar más tranquilo, me cortó poniendo una excusa, ni ella entendió lo que quiso explicar.
    
    Todo lo visto y lo sucedido sumado a las ganas de orinar que tenía, hacia una conjunción para que mi miembro estuviera erecto.
    
    - Qué bonito juan ¿es forma de llegar a casa? (dijo riendo)
    
    - Perdón mama, sé que me pase de copas, pero no fui en el auto me maneje con un coche de alquiler.
    
    - No papito, (más risas y fuertes ahora) no lo digo por eso. (señalando mi entrepierna, dio media vuelta y se retiró a su cuarto aun riendo)
    
    - Buenas noches mami, me doy una ducha y voy a hacer lo mismo.
    
    Se paró bajo el marco de la puerta al mejor estilo de una artista de Hollywood mirándome de reojo.
    
    - ¿Hacer lo mismo?
    
    Me tiro un beso volador con la punta de sus dedos y se perdió en la oscuridad de su cuarto. No sé si era el alcohol, pero nunca la había visto así.
    
    Ya bajo la ducha que está rodeada por unos paneles para salpicaduras de vidrio opaco, comencé el proceso de enjabonado, el agua, más bien fría, para ver si se me pasaba el mareo, deteniéndome en mi erecto miembro, que no perdía su firmeza.
    
    No mido el tiempo transcurrido, pero si estaba consciente que esa enjabonada me llevo al comienzo de una masturbación lenta, comenzaba a disfrutar cuando siento que ...
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