1. Encontré a mi suegra masturbándose, y le rompí el culo


    Fecha: 13/02/2024, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    Hace un mes, con Carla mi esposa, y Sofía y Carlos, mis suegros fuimos a pasar una semana de vacaciones a las Sierras de Córdoba, a un lugar hermoso, lleno de arroyos, vegetación, pequeñas playas sobre los cauces de agua. Alquilamos una cabaña, con dos habitaciones muy cómoda, y por el pronóstico del tiempo, esperábamos tener muy buenos días.
    
    A mí, con 30 años, me encanta el senderismo, pasear por lugares casi vírgenes, disfrutar de la naturaleza. A Carla, no, prefiere sentarse junto a los arroyos, y tomar sol. Mi suegra, una mujer de 48 años, con un par de kilos de más, pero con muy buen culo y tetas, en nuestra ciudad, Pilar, solía caminar casi cien cuadras por día.
    
    Al segundo día de llegar, después de desayunar puse un par de botellas de agua en una mochila, me puse un short, zapatillas y una remera y salí a caminar por las sierras. Cerca de dos horas después, estaba regresando y veo a mi suegra, que caminaba como buscando algo. Me detuve a observarla y vi que se sentaba detrás de unos arbustos, a uno cien metros de la casa y se empezaba a acariciar la concha por sobre la malla enteriza. Lo hacía con ganas, y unos minutos después, bajo los breteles y la parte de arriba de la malla y se apretaba los pechos mi entras se frotaba cada vez con más ganas.
    
    Mi pija se empezó a poner dura, y cuando ella corrió la malla para meterse dos dedos saqué mi pija y me puse a masturbarme despacio… Ella gemía suavemente… Me subí el short y sin que me viera, me fui ...
    ... acercando.
    
    —Hola Sofía. Le dije cuando estaba a un par de metros.
    
    —Martín… yo…
    
    —Estas caliente, como yo… mira. Dije y saqué mi pija del short.
    
    —Martín, por favor… Carla.
    
    —Sofía, yo no voy a contar nada, supongo que vos tampoco.
    
    —No, me moriría de vergüenza si le digo que me viste masturbándome…
    
    —Podemos tener más razones para no decirle…
    
    —¿Qué decís?
    
    —Chupame la pija.
    
    —No Martín, no me pidas eso.
    
    —No te lo pido, te digo que lo hagas. Dale.
    
    Me acerqué para dejar mi pija junto a su boca y ella tímidamente al principio la besaba, para luego empezar a chupar y volver a meterse dedos en la concha.
    
    —Que buena que sos chupando, tu marido debe estar loco con vos…
    
    —Martín por eso estoy aquí, ni me toca… y yo…
    
    —Sos muy caliente por lo que veo… seguí chupando.
    
    Ella siguió chupando y yo me agache un poco para apretarle los pechos. Ella gimió y se puso más caliente chupando. Luego de un rato, le dije:
    
    —Ponete en cuatro patas.
    
    —Martín, por favor no…
    
    —Dale…
    
    Ella sin volver a protestar se puso en cuatro, en realidad en tres, porque de inmediato se apretaba las tetas con una mano. Me puse detrás y se la fui metiendo de a poco, y Sofía cuando la empezó a sentir empezó a gemir y a moverse lentamente…
    
    —Que apretadita, me encanta. Dije.
    
    —Ningún uso en cuatro años… Dijo ella.
    
    —Mentira, te vi metiéndote dedos.
    
    —Bueno… eso y algún que otro consolador, pero no es lo mismo…
    
    La tome de la cintura y entraba y salía con fuerza. Su orto, era una ...
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