1. Mi tío, mi tía, mi primita y yo (7)


    Fecha: 21/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... la querés?” “Ay, es jovencito, puede acabar muchas veces, la quiero en la boca, en la carita, en la cola, quiero que acabe en la cara de la primita”. Cuando Cele dijo eso Mica me miró con sonrisa pícara. "Quiero ver como cogen esos dos" continuó Cele, "están enamoraditos los tontitos me parece, quiero ver como cogen enamorados", cuando dijo eso me dio mucha vergüenza pero también ganas y amor. Mica me miró con una sonrisa, así que casi exploto de amor por esa nena.
    
    “
    
    Yo quiero ver como te coge, y como se coge a la primita, que le acabe la bombacha, quiero ver como le mete dedos, mete dedos ese guachito. Querés que te meta dedos? “Sí mi amor, quiero que el sobri me meta los dedos”. “Que sentiste cuando le tocaste la pija, putita?” “Era durita, no era tan grande, se la toqué poco y viste toda la leche que salió, le gusta su tía parece”. “Y latía le chuparía la conchita a la sobrina? “Ay sí, le chuparía la conchita y la cola, le enseñaría lo que es el placer. Pero quiero que vos también se la chupes, le enseñarías lo que es una buena lengua a tu sobrinita? Le saborearías la conchita mientras yo miro con la pija de tu sobrinito en la boca, mi amor?” “Sí” dijo Rodri, “y ...
    ... después me la cogería bien fuerte,
    
    en cuatro, por esa conchita virgen y después por la colita,
    
    la haría gemir y gritar, con su vocecita de nena,
    
    mientras el pibito te tiene en cuatro a vos y te la da con todo, te mete y saca su pijita
    
    casi virgen
    
    hasta llenarte de leche”.
    
    Mica me miraba con una gran sonrisa pero a la vez colorada y con una gran excitación. Rodri le estaba dando muy fuerte a Celeste, ella tenía los ojitos cerrados y expresión como de entre sufrimiento y placer.
    
    Pero en eso abrió los ojos, la expresión de su cara cambió, y dijo “pará, ahí están los chicos”.
    
    Nos quedamos paralizados, capturados en nuestra travesura.
    
    Rodri se detuvo, sin sacar las manos de la cadera de Cele, y nos miró. Primero con expresión seria, y después sonrió. “Venga, entren, curiositos” dijo. Cele, todavía en cuatro
    
    y con la pija adentro
    
    , lo miró como diciendo “vos estás re loco” pero no dijo nada. “Vengan che, o entran o se van, entren mejor” volvió a invitarnos Rodrigo.
    
    Yo miraba más que nada a Cele, que se me ocurría que se podía oponer, pero no dijo nada. Nomás se acomodó la bombacha y se sentó en la cama,
    
    en tetas
    
    .
    
    Era una diosa
    
    imponente
    
    . 
«12»