1. Mi prima Verónica


    Fecha: 02/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Tsiolkovski, Fuente: CuentoRelatos

    ... la pena así que se la ofrecí y empezamos, cuando íbamos por media botella empezó a ponerse cariñosa conmigo y salió una vieja conversación sobre los tiempos en que nos mirábamos morbosamente y nos escondíamos para besarnos sin que nadie nos viera cuando apenas éramos dos adolescentes larguiruchos y flacos.
    
    En fin, no pasó de hablar el tema, pero salió otro que también estaba pendiente así que abruptamente me dice: sabes lo que necesito es uno de tus masajes de esos de cuerpo entero que me dabas que quedaba nueva. Y sin más se levantó del sillón vaso en mano media mareada se le notaba al andar y en la puerta de mi cuarto se viró me miró y me dijo: ¿qué? ¿No vienes? Así que tomando la botella y saliendo del estupor que me producía mirarla al andar y ver sus nalgas moviéndose me levanté y la acompañé.
    
    Al entrar se estaba quitando el top por encima de la cabeza y me dice vírate no mires y también se quitó el short quedando solo con un bello hilo rosado y con algunos encajes en los pocos lugares que tenía tela y así se acostó en la cama boca abajo empecé masajeándole los pies, las piernas, los muslos, las nalgas, espalda baja y espalda alta, mientras yo hacía eso ella soltaba pequeños gemidos. Al llegar al cuello lo masajee y le digo media vuelta que voy a la parte anterior yo pensé que habría objeción, pero no sin rechistar dio media vuelta mostrándome dos bellas tetas que parecían montañas sobre una planicie con sendos pezones rosaditos pálidos, y varios lunares, ...
    ... masajee de igual forma la parte anterior y mientras estaba en los muslos varias veces mis dedos rozaron sus labios mayores y no de forma inocente tengo que admitir, y sentí la humedad que tenía y además cada vez que lo hacía ella emitía un gemido minúsculo pero excitante, lo que me provocó otra erección que la bata no disimuló en esta ocasión, y que vi como ella miraba de reojo.
    
    Y seguí, pero la verdad no podía apartar la vista de sus senos y ella me estaba mirando y cuando la miré lo noté y sin reparo me dice que esperas para comerlas. Claro está que sin pensarlo dos veces les salté encima y las comí, pero lo hice de forma desenfrenada y mientras lo hacía recordé todas las pajas de la adolescencia pensado en ella, e esos senos que en aquel entonces no estaban tan voluminosos y como seria comerlos y lo estaba haciendo y en eso siento sus manos buscando mi cara y me atrae a sus labios y me besó desenfrenadamente también era un explote de pasión, sus labios sabían a whisky y su lengua frenética buscaba la mía.
    
    Dios estaba perplejo en ese momento y a la vez disfrutando como hacía años solo imaginaba y mientras esto sucedía mi mente era embargada por sendos recuerdos de los deseos que le tenía a esa adolescente ahora convertida en mujer y que estaba acostada delante de mis ojos, sin mediar mucho bajé nuevamente a sus senos y los lamí, y besé por todo el borde sin tocar sus pezones en círculo mientras iba cerrando el círculo hasta terminar en sus pezones dándole un chupetón ...