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Viendo
Fecha: 03/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Teseo68, Fuente: CuentoRelatos
Gozo el ver. Me excita ver. Me encanta ver pornografía y disfruto las lecturas eróticas; pero, es más delicioso verlo en vivo y que ellos no sepan que ahí estoy. Soy maestra en una escuela preparatoria y tengo contacto con jóvenes de varias edades; pero, principalmente, aquellos que están listos para entrar a la universidad, de 18, 19 años. Mi materia es historia y para preparar mis clases suelo estar hasta tarde en la escuela o en la biblioteca. Soy una maestra promedio, de hecho, un poco rellenita; eso no ha impedido que tenga mis parejas y con un divorcio a cuestas, tengo bastante libertad. Una tarde de invierno, de esas cuando anochece temprano, cerca de las 7 de la tarde, estaba en mi aula terminando de preparar un examen; la escuela estaba casi vacía a excepción de unos cuantos alumnos entrenando en el patio y la biblioteca al otro lado del plantel, estaba yo prácticamente sola. Terminé de trabajar y salí del aula. Caminaba por los pasillos y podía escuchar el eco de mis pasos. Entré al sanitario de maestros a lavarme las manos y escuché a alguien hablar en voz baja, eran un muchacho y una joven. - Vamos por aquí, ya no hay nadie.- dijo el joven. - Nos van a descubrir.- dijo ella. - Ya verás que no. Ya se fueron todos y el guardia empieza a revisar hasta dentro de una hora. Vamos al salón de teatro.- dijo él. Yo oí cómo caminaban hacia allá y decidí seguirlos para darles una reprimenda. El salón de teatro estaba dividido en cuartos ...
... detrás del escenario y estaban conectados entre sí. Los vi escabullirse hacia esos camerinos. Recordé que en uno de ellos se había descubierto un orificio que habían hecho unos alumnos para espiar a las muchachas cuando se cambiaban. Estaba a punto de entrar a reprenderlos, cuando escuche la voz de la joven. - Estás seguro que no hay nadie? No nos vayan a descubrir y nos expulsen.- decía preocupada. - Ahorita ya no viene nadie por aquí.- dijo él con voz ansiosa. Me acerqué a donde estaba el orificio y empecé a ver lo que sucedía. Él la empezaba a besar en el cuello; ella se dejaba hacer; él acariciaba su cuerpo por sobre la ropa mientras ella comenzaba a gemir de placer. Saque mi teléfono y empecé a grabar un audio con lo que sucedía. Mi teléfono grababa y yo veía. Ella estaba sentada sobre una mesa y el de pie entre sus piernas; ella buscaba su boca y él acariciaba todo su cuerpo. En un momento, él metió su mano bajo su falda y ella gimió. - Espera por favor; aún no.- dijo ella. Él desabotonó su blusa y unos incipientes pechos, cubiertos con un brasserie blanco de encaje, salieron; tiernamente quitó la copa y un rosado pezón se levantó desafiante. Él comenzó a chuparlo con desesperación, ella gemía y jadeaba de placer; metió la mano bajo la falda y comenzó a acariciar. - Ya por favor, no sé qué estoy sintiendo, por favor.- decía ella entre jadeos. - Ya estás muy mojada; déjate llevar, mira cómo escurres.- decía él sin dejar de masturbarla. Yo veía cómo ...