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Mi tía, mi tío, mi primita y yo (5)
Fecha: 04/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
A la noche siguiente no hubo sexo en la pieza de al lado. Nosotros nos habíamos quedado esperando, estábamos cebad í simos, con ganas de más. Nos quedamos hablando de como cogían los tíos, de si harían tal o cual cosa (“Se tragará la leche?”, “él le comerá la cola?” “Dolerá que te la metan por atrás?” eran algunas de las preguntas de Micaela). Como a la 1 de la madrugada Mica me dijo “che, y si nos hacemos una paja y a dormir?”. Obvio que yo dije que sí, era lo que necesitaba, la charlita ya me tenía los huevos listos para una descarga . “Voy a tu cama” dijo, y se cruzó, a pesar de que esta vez no era que teníamos show para escuchar de mi lado de la pieza. Me gustó que ya se hubiera hecho costumbre que las pajas eran en mi cama, quería tener su culito desnudo transpirando sobre mis sábanas todo el tiempo posible. Se bajó el pijama y la bombacha, y en culito se empezó a pajear. Yo empecé a hacer lo mío. Un poco agitada me dijo “que lástima que no tenemos bombacha usada para hacer lo de ayer jaja, estuvo buenísimo”. Yo me quedé callado un momento y le dije “sí tenemos. Bueno, tenemos la tuya. Es bombacha y está usada, no?”. Ella sonrió soprendida. “¿La mía? No soy Cele eh. Igual te gustaría?”. “Sí, obvio” le dije. “Sos mujer, sos linda, para mi es tan bueno como la de cele o mejor”. Lanzó uno de sus “aww”, se desembombachó ahí nomás, la olió primero ella (“pará, a ver que no tenga olor asqueroso… No, creo que está bien” ) y la ...
... puso entre nuestras caras. Era una bombacha blanca, común, de algodón, con un pequeño bob esponja en un extremo. El olor era exquisito, muy suave, pero reconocible. Realmente cuando la olí me dieron ganas de comerle todo, la concha y la cola, chuparla hasta que quede resbalosa de saliva. Pero me contuve y lo canalicé en la paja. Igual se lo dije, le dije que sus olores me ponían loco. “Olores? Son dos?” me preguntó. “Sí” le dije, “tu concha y tu cola, no sé cual más rico”. Me dio un empujoncito y me dijo “CHANCHO!”. Hicimos lo mismo que habíamos hecho la vez anterior, la bombacha entre los dos, los besos a través de la tela, el tenue pero poderoso olor a la conchita y la colita de mi prima, que poco tiempo atrás apenas podía soñar mientras le revisaba morbosamente los cajones. Estábamos frente a frente, los dos sintiendo los movimientos masturbatorios del otro. Yo tenía muchas ganas de tocarla pero no me animaba. Por suerte en un momento me tocó ella, me puso una mano en el pecho y la fue bajando casi hasta mi panza. Ahí me sentí autorizado e hice lo mismo yo, le manoseé las tetitas con la mano que me quedaba libre, recibiendo como respuesta unos gemiditos deliciosos, y después fui por el objetivo mayor que tanto me obsesionaba, su colita preciosa. Cuando agarré su nalga le dio por hablar cosas morbosas, me preguntó susurrando si yo le chuparía la concha y la cola a la tía Celeste, le dije que sí y respondió con un gemido excitado. “Y vos, le chuparías la ...