1. ¿Quién cuidó a quién?


    Fecha: 10/03/2024, Categorías: Gays Autor: elqueteamamucho, Fuente: CuentoRelatos

    ... no te voy a chupar nada, me dijo. Yo no tengo problema, yo con gusto te la chupo pero arriba está tu abuelo y me da mucho pesar que se vaya a enterar - le dije. Yo no le voy a decir, pero como quieras, ya mejor me voy a mi cuarto -me contestó.
    
    Después de un rato, porque claro que me hice del rogar, subí y toqué la puerta y sin esperar que me permitiera pasar, abrí despacio. No te vaya a encontrar haciéndote una chaqueta, chamaco -le dije. Me invitó a pasar y me dijo que se iría a jugar futbol en un momento más. Se comenzó a cambiar de ropa, se quitó la playera, y me dejó ver su cuerpo sin un vello, el pecho redondeado, levemente una pancita que me invitaba a besarla, con apenas 2 o 3 vellitos abajo del ombligo, y luego se quitó el short. Definitivamente era todo lo que necesitaba ese día para olvidarme de un día malo.
    
    Me dijo -De verdad no dices nada? --No, respondí.
    
    Se bajó el boxer y se acercó a mí, yo estaba sentado al borde de la cama, con mi mano comencé a tocarle desde la rodilla, lento, suave, arriba y abajo, subía hasta llegar al borde de su pene, pero siempre en la pierna, y notaba como se le iba poniendo dura. -No la hagas de emoción porque no tengo tiempo, me dijo. Subí la mirada, y así la mantuve hasta que tomé su verga semidura y me la acerqué lentamente a la boca, sin dejar de mirarlo. Su verga era gruesa, no la más gruesa que haya visto, debo admitir, pero es de esas vergas que no se sienten tan ligeras en la mano. Tenía prepucio, uno bastante ...
    ... pronunciado, era morena clara y un olor que invitaba a probarla. Sé perfecto que la lavó antes y eso me dio más morbo porque él sabía que pasaría.
    
    Comencé a chuparla, suave, despacio, como aquel que disfruta de una paleta de caramelo que no quiere que se acabe pronto. El suspiraba y llevaba sus manos a mi cabeza, eso me daba la impresión de que tenía ya nociones de películas porno. Saqué su verga de la boca y me la pasé por la cara, por toda la cara, pasando por mi mentón, mis mejillas, subiendo a los párpados y dando ligeros golpes en la frente y la nariz. No podía dejar de chupar el prepucio, me excitaba sólo de pensar lo que me estaba comiendo.
    
    -Vamos a la cama, me dijo. Accedí y se recostó. -Ya me tengo que ir, apúrate; exclamó. No podía dejar de pensar que hacía ya tiempo que soñaba con ese momento. Él de iniciativa propia comenzó a jalársela y con su mano me bajó a sus testículos peludos, con mucho pelo, negro y largo, pegados al tronco de su verga provocado por la excitación. Le quité la mano y tomé el control, lo agarré por la cintura y chupé su verga lo más rápido que pude, arriba, abajo, por un tiempo. -Me voy a venir, dijo. La dejé de mamar y me pidió no parar, pero ahí nuevamente tomé el control. -Dónde me la quieres echar? pregunté. -En la boca, me dijo.
    
    Tomé su verga con mis manos y la jalé tan duro que luego de unos segundos soltó la leche, adentro de mi boca. Yo no daba crédito a lo que estaba pasando. Algo que deseé meses atrás al fin se había hecho ...