-
Rubén & Alba. Un amor especial
Fecha: 23/03/2024, Categorías: Incesto Autor: vmariot, Fuente: RelatosEróticos
... -corroboro mientras la beso en el pelo y detrás de la oreja, que sé que le gusta. *** Después de cenar nuestro padre se va a dormir y nosotros también nos acostamos. Nos quedamos en ropa interior y nos metemos en mi cama. Esto tiene su explicación: a Alba le dan miedo las tormentas y el verano pasado hubo muchas. Se refugió en mi cama desde el primer día y al final se acostumbró, de modo que ahora es incapaz de dormir sin mí. Me abraza y no me suelta. Estoy boca arriba y ella tiene la cabeza sobre mi hombro, las manos sobre mi pecho y una pierna encima de la barriga. Bastante cómodo. Me va besando en el cuello, en la oreja y en la mejilla mientras hablamos en voz baja. -No veas cómo de nervioso se ha puesto David esta tarde, ¿eh? Ji ji ji. -Ya ves. Aunque ha tenido un par de huevos. -Sí, eso también. Me he quedado sorprendidísima cuando me ha cogido de la mano. -Ya te he visto, ya je je. Cualquier día se te insinúa. -Pues sí, pero no siento nada por él… -¿Y por quién lo sientes? Al oír esto levanta la cabeza y la acerca a la mía hasta que nuestras narices se tocan y nuestros labios quedan a escasos centímetros. -¿A ti qué te parece? -me pregunta con voz ronca, sonriendo- ...
... ¿Mm? Mi mano se posa en su espalda y la acaricia y hace cosquillas, gesto al que ella responde ronroneando. Nuestras bocas están tan cerca que noto su respiración en mis dientes. Paso mi otra mano por detrás de su pelo y la dejo en la nuca. Alba se ha colocado boca abajo y está completamente estirada sobre mí. -Quizás algún día sientas algo por otro chico. Solo tienes catorce años, Alba. Es lo único que digo. Oír esto no le ha gustado. Separa su cara de la mía y su expresión se vuelve seria. -Y tú dieciocho y tampoco pareces sentir nada por ninguna otra chica. Soy tu hermana pequeña y te quiero muchísimo. Quiero pasarme toda la vida a tu lado porque te aprecio hasta un punto que no puedes ni imaginar. Que dudes de esto me ofende. -No dudo de tus palabras, Alba. Yo también te quiero. Es más: a veces creo que hasta te necesito. -Pues ya está -su rostro volvió a animarse-. Nos tenemos el uno al otro. Dos hermanos juntos contra el mundo. No necesitamos nada más. Me quedo un momento sin saber muy bien qué responder. -Pues llevas razón. -¿Lo ves? Te quiero, Rubén. -Y yo a ti, Alba. Me da un beso en la mejilla y nos quedamos ahí dormidos, semidesnudos y abrazados en nuestra cama.