1. Con mi nueva compañera de trabajo


    Fecha: 23/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Hugok21, Fuente: CuentoRelatos

    ... de horas todos estábamos ya muy alegres por el efecto de los tragos, por lo que algunos decidimos irnos a un bar para continuar el relajo, sin embargo, durante el camino dentro del auto noté que a ella ya le había cobrado factura el alcohol, puesto que se puso muy platicona y cariñosa, se quitó las zapatillas y decidió recargar sus pies en el tablero del carro, gesto muy sexy de ella que me encantaba, ya que, mientras manejaba le tocaba mucho las piernas, mis ganas de tenerla era inmensa, la iba besando, metiendo mi mano entre su vestido, tocando sus pechos, metiéndome más entre su entrepierna, deseando que no tuviera aquellas medias para poder tocar un poco más, notaba su rostro súper excitado, ella también tocaba encima de mi pantalón, y así anduvimos por la carretera hasta llegar a la zona conurbada, de pronto, en un semáforo, ella se hincó en el asiento, me dio un beso muy rico y mojado y me dijo al oído con una voz placentera -hoy si tengo ganas- en ese momento le propuse no llegar al bar e irnos solos y me dijo que no, que esperara un poco más.
    
    De paso, nos encontramos cerca de un lugar sólido y privado bajo un árbol, así que me estacioné y le dije que llegaríamos un poco después con los demás, pronto comencé a besarla, avariciar sus senos, apretar sus ricas nalgas, hice el asiento hacia atrás y la monté en mis piernas de frente a mí y comenzamos a besarnos con mucha pasión, le dije que ahí lo hiciéramos, o que nos fuéramos a otro lugar donde no estuviéramos rodeados ...
    ... de calles, ella me dijo, vamos a ir un rato al bar para evitar sospechas y luego nos vamos, yo le dije que sí ansiosamente.
    
    Al llegar al lugar estábamos cuatro, ella la única mujer, no podía dejar de pensar en llevármela y dejar a la jauría de lobos que también la miraban. Nos acabamos una botella de wisky, pronto pidieron tequila, pero ella ya se veía muy mareada, así que yo aceleré mis tragos, con tal de terminar esa botella e irnos pronto antes de que después quizá ella se quedara dormida, una vez terminada esa botella decidí que era el momento de llevarla, yo también estaba muy mareado, los demás le ofrecían llevarla, sin embargo, ella insistió en que ella venía conmigo, dentro de mí no cabía la ansiedad.
    
    Ya eran cerca de las diez de la noche, la calle sola, oscura, el frío invadiendo nuestras manos y mejillas, el ruido de sus zapatillas sobre el adoquín hacía eco, íbamos del brazo procurando que ella no se cayera, bueno, en realidad ambos, entrando al carro me miró, se sonrió y nos muchos besos apasionados, mi corazón palpitando fuertemente, teniendo el presentimiento que hoy sería el gran momento tan esperado, pronto arranqué el carro y nos dirigimos camino a su casa, al paso de cinco minutos llegamos, iba algo acelerado que me pasé un poco del camino, pisando el freno de manera repentina, entramos a ese camino de terracería tan sólido, atrás dejamos la carretera muy transitada, me estacioné a un costado, bajo un huizache (árbol silvestre con espinas) todo estaba ...
«1...345...10»