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Unas vacaciones con mi madre (P. 5): Después de comer
Fecha: 08/04/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
... ver la expresión de la cara de Luis ante sus lamidas. - Te gusta? Preguntó con lascivia. - Si, Siii! Contestó el con los ojos semientornados. Ahora pensaba en lo que le había contado Estela, esas mamadas que le hacía a su marido tragándose toda la polla, y su mente se nubló pensando si le haría lo mismo a él. Amanda tiró más del bañador hasta sacárselo por los pies. Luis abrió las piernas y sintió como esa pequeñas manos, de dedos finos y largos, masajeaban deliciosamente sus huevos mientras le lamía el capullo embadurnándolo de saliva. – Ahh! “ Está mujer sabe lo que se hace, diosss! “ Pensó mientras daba un largo suspiro. Notó las duras tetas contra sus muslos mientras Amanda abría los labios y succionaba su capullo con delicadeza. Las succiones fueron aumentando y provocándole largos suspiros, esa boca era como una máquina bien engrasada que funcionaba con notable precisión. Los labios de Amanda avanzaron pegados a la dura carne de la polla surcada por las hinchadas venas que no paraban de bombear sangre para mantener la dura erección. A la vez, lamía el venoso tronco logrando sacar gemidos continuos de la boca del muchacho. Antes de la comida, mientras preparaban los cubiertos en la cocina, Estela le había comentado algunos detalles a su madre sobre el sexo que había mantenido con Luis, le había hablado de lo eufórico que se llegaba a poner y como había conseguido que la dijera alguna burrada durante el acto, esas palabras soeces y mal sonantes que ...
... sabía que le gustaban a su madre tanto como a ella. También le había contado como eran de abundantes sus corridas, “ suelta más leche que una vaca cuando la ordeñan! “, fueron las palabras de su hija. A Amanda ese detalle le había entusiasmado, a ella le gustaban unos buenos chorros de leche, y aunque los de su marido no estaban mal, eran escasos para su gusto. Ahora tenía la oportunidad de sentir unos buenos chorretones en su boca, si su hija no había exagerado. Sus labios no paraban, avanzaron hasta llegar al final del duro y venoso tronco, haciendo que parte de esa dureza penetrara por su estrecha garganta. La sacó casi entera y se la volvió a introducir de nuevo, los gemidos de Luis aumentaban a cada una de las tremendas chupadas. Luis encogía parte de su cuerpo ante esa sensación que le provocaba una excitación brutal. Mirando al espejo, podía ver los ondulados movimientos del cuerpo de Amanda, subiendo y bajando la cabeza en cada chupada, y a la vez veía el pequeño y redondo culo balancearse en cada movimiento. Amanda lo sabía, sabía que él miraría su culo a través de los grandes espejos y por eso se había puesto en esa posición precisa. El vería sus movimientos y eso provocaría más su excitación. Amanda siguió chupando, aumentaba levemente el ritmo y volvía a enlentecerlo con una precisión asombrosa para que Luis llegara a un punto álgido sin llegar a eyacular. Lo mantuvo así varios minutos, algo que al propio Luis le pareció increíble, nunca le había durado tanto una ...