1. El tiempo está a favor de los deseos


    Fecha: 11/04/2024, Categorías: Incesto Autor: deslicenciado, Fuente: CuentoRelatos

    ... en la mesa de la cocina y obviamente, también en la ducha. Sus fantasías, en general, eran cogiéndosela, o chupándosela, o ella chupándosela a él en, prácticamente todos los ambientes y muebles de la casa... Cuando se iban de vacaciones; en las habitaciones de los hoteles o los búngalos que alquilaban peor!, termina confesando
    
    Andrea, un poco colorada al escuchar esto, aunque parezca mentira, también reconoció que entre sus fantasías también había imaginado a su hijo cogiéndola o haciéndole "cosas" en esos mismos lugares; el sillón, la cocina y obviamente la ducha. Y además de esas, también se había imaginado con su hijo en un telo, en una carpa en algún camping inexistente y hasta en alguna pileta en alguna quinta a la que algunas veces iban de invitados. También, una vez, fantaseó que cogía con su hijo en el auto, a un costado de alguna ruta. Para la imaginación no hay límites cuando se trata de masturbarse, aclaró después como para excusarse.
    
    Ahora la "confesion" le tocaba a Javier. El contó que entre sus fantasías con Andrea; todas de tríos o grupales, la había imaginado con decenas de hombres; los que Andrea ya antes había nombrado y otros tantos más; amigos, jefes y/o desconocidos de todo tipo. Desde "instaladores de cable o aire acondicionado" hasta streepers o falsos asaltantes furtivos contratados que entraban a la casa. También, más de una vez, fantaseo con enfiestar a Andrea entre varios hombres, tres, cuatro o más pero nunca estuvo German entre alguno de ...
    ... ellos. Nunca le importó demasiado quien fuese el tercero (y/o el cuarto...) Pero que en todas esas imágenes pensaba en Andrea doblemente penetrada, en todas las formas y las posiciones posibles, que en todas esas fantasías ella gozaba como loca y que siempre pedía más. Que en sus fantasías gozaba mirándola, sujetándola o penetrándola por donde pudiera, pero que siempre le había calentado la idea de verla cogiendo y de verla gozando. Lo calentaba mirarla (o la idea de mirarla hasta ese día).
    
    Estuvieron de acuerdo que ya dadas las circunstancias y dados los primeros pasos. Ya consumado el trío y el incesto lo que quedaba por hacer era tratar de concretar, esa noche y mientras sus cuerpos resistan y respondan, todas las fantasías posibles.
    
    Todo estaba más que dispuesto y Andrea, más allá de la calentura del momento siempre fue una mujer de una sexualidad muy intensa y era capaz de sostener la intensidad que proponía esa noche.
    
    Javier también siempre fue un tipo con una lívido muy elevada y los años le habían aportado la experiencia de medir sus propios impulsos y "contener su rendimiento" con bastante éxito. Su goce ya no pasaba tanto por todas las veces que pudiera eyacular y sus erecciones iban y venían según el estímulo inmediato. Mirar, tocar, lamer, penetrar, acabar, volver a mirar, volver a tocar y asi... Sin prisa; sin ansiedades.
    
    Sin alcohol, sin drogas, sin viagra sin ningún otro estímulo que el deseo sexual, el morbo liberado casi al extremo y nada más. Sin ...