1. Perdidos (8): Judith rebalsando de placer


    Fecha: 16/04/2024, Categorías: Incesto Autor: crisao, Fuente: CuentoRelatos

    ... separa aún más sus piernas, sin estar muy segura de lo que haría ahora él.
    
    Jonás interpretó este movimiento de su mamá cómo una aprobación de ella hacia sus intenciones. Y sin más se avalanzó sobre esa maternal y peluda concha que tenía frente a él.
    
    Comenzó a olerla, a darle suaves y tiernos besitos.
    
    Judith, reaccionó con un involuntario sobresalto al rose de los labios de su hijo con su concha, pero se pudo mantener firme en su actitud de no abrir los ojos, y en cambio abrió más sus piernas, permitiéndole a su hijo ponerse más cómodo frente a ella.
    
    Entonces luego de besarle y olerle la concha a su madre, saca su lengua y le abre los labios vaginales, recorriéndolos suavemente de arriba abajo y viceversa.
    
    Ella sintió un espasmo de inmediato y solo atinó a sujetarse a su hijo para no perder el equilibrio, y abrió bien grande su boca cuando sintió entrar en su vagina la calida y gruesa lengua de su hijo que comenzó un movimiento cómo si le estuviera escarbando la concha. Judith, no pudo más y abrió sus ojos para ver aquella escena, la de su hijo de rodillas frente a ella y perdido en .
    
    su entrepierna más que comiéndole, devorándole la concha, con verdadera devoción y una basta experiencia.
    
    -¡Ah, ah, ah! Sonaron e hicieron eco los entre cortados quejidos de placer de Judith, en aquella cueva, que se había convertido a esta altura del partido, en el mejor sitio de la isla para las escapadas amorosas de madre e hijo.
    
    Jonás sentía como las manos de su ...
    ... mamá se posaban en su cabeza, lo acariciaba con desenfreno, llegando a tomarlo del cabello y apretujarlo contra su pelvis.
    
    - ¡Ah, ah, ah! Continuaron oyéndose los agudos quejiditos de Judith, provocados por el inmenso placer que Jonás le hacía sentir escarbándole la concha y acariciándole el clítoris con la lengua
    
    Jonás sentía cómo esa concha peluda, se inundaba cada vez más, cómo con el correr de los minutos, era cómo haber hecho un pozo en la arena de la playa y haber encontrado agua de mar que empieza a emanar de él. Jonás ya podía literalmente beber de la acuosa emanación de la concha de su madre, que no dejaba de dar quejiditos cada vez más acelerados, y ya los acompañaba con un creciente, constante y hasta rítmico jadeo.
    
    Ella sabía que estaba perdiendo el control cómo nunca en su vida le había pasado a sus recientes 45 años. Sabía que lo que estaba llegándole era probablemente el orgasmo más intenso y grande de su vida, y entonces cerró sus ojos, relajó su cuerpo casi dejándolo caer sobre Jonás, sus piernas se flexionaron bruscamente y empezaron a temblar. Y ambos supieron que el gran final había llegado, pero ella supo de repente que con el orgasmo que ya estaba teniendo, algo más venía, algo que cómo el orgasmo y el placer, le sería imposible retener, y entonces estando Judith parada frente a su hijo que no paraba de comerle la concha, empezó a acompañar su increíble orgasmo con un abundante flujo y meo que empezó a caer de su concha entre temblequeos jadeos y ...
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