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Vuelvo a fantasear con mi hermana Cristina
Fecha: 17/04/2024, Categorías: Incesto Autor: Omar89, Fuente: CuentoRelatos
... junto a Rebeca me excitaba el doble. Las imaginaba en mi cama, dispuestas a complacer todas mis perversiones mientras se acariciaban y besaban en la boca. Ya había decidido con qué quería correrme, pero de repente, se me ocurrió cómo darle un toque aún más morboso a aquello. Y fue cuando me dirigí al cuarto de mi hermana y registré en sus cajones de la ropa interior. Allí había bragas de todo tipo, casi todas negras o de color carne: braguitas normales, braguitas culottes, tangas… Luego estaban los sujetadores, talla 95 C. Decidí meterme en su cama totalmente desnudo, llevando en mis manos un tanga muy fino de color carne, una braguita negra con encajes rosas y un sujetador negro. Reanudé mis fantasías con Cristina y Rebeca. Aquellas prendas y, además, el olor a hembra que desprendían las sábanas de mi hermana, lograban potenciar aún más mi excitación. Imaginaba cómo Cristina y Rebeca, desnudas, acariciaban mi torso al mismo tiempo que ellas se besaban entre ellas y luego se turnaban para hacer lo propio conmigo. Yo por mi parte, rodeaba con un brazo a cada una mientras sobaba sus traseros y sus pechos. Pero entre ambas hembras, prefería a mi hermana frente a Rebeca. Por lo que le dije que se colocara encima y me cabalgara. Se introdujo mi miembro y empezó a galopar, excitándome cómo rebotaban sus enormes tetas con el compás del movimiento mientras alzaba mis manos para agarrarlas y jugar con sus pezones marroncitos. Rebeca, mientras tanto, me besaba mientras me miraba ...
... con sus hermosos ojos azules entornados, aceptando, sumisa y complaciente, su rol secundario frente a mi hermana. Toqué el sujetador que había cogido e imaginaba cómo debía ser cuando mi cuñado (o algo de sus antiguos novios) tocaron sus pechos por primera vez. Cómo sería tener esos pezones, que alguna vez había logrado ver, en la boca. De pronto, la fantasía volvió hacia Rebeca, a la que en un par de ocasiones vi los pechos mientras daba de mamar a sus hijos. “Déjame mamarte los pechos”, le dije a Rebeca. Mi hermana dejó de cabalgarme y volvió a tenderse a mi lado. Mientras Rebeca me ofrecía sus pechos, mi hermana comenzó a besarla. “Qué buenas amigas sois la una de la otra”, y cómo me excitaba aquello. Entonces, imaginé que mi hermana me decía “¿Y yo qué?”, cogí una de las braguitas que le había cogido del cajón, me la puse en la cara e imaginaba cómo sería tenerla sentada encima y eso fue lo que finalmente me hizo correr. Me quedé dormido del gusto en aquella cama. Me desperté al día siguiente, cuando llegaron mis padres del trabajo y me dijeron “¿pero qué haces en la cama de tu hermana?” Afortunadamente no se percataron de las prendas íntimas que había cogido (y si lo hicieron, nunca me comentaron nada al respecto). Aunque no manché demasiado las sábanas, algunas gotas de mi semilla cayeron en ellas. Hice la cama, pero no llegué a cambiarlas, por lo que mi hermana tuvo que dormir después en ellas. Me quedé con la braguita negra de encajes rosa como recuerdo, de hecho ...