1. Veronica 1 copa B


    Fecha: 07/07/2024, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Verónica se masturbaba furiosamente mientras miraba las fotos en la pantalla del ordenador. De repente el orgasmo la sacudió y la hizo temblar y un gran chorro de flujo salió disparado de su interior empapando la mesa, el teclado y el ratón.
    
    En las fotos salía ella misma, pero estaban manipuladas y en ellas sus senos tenían varios tamaños, todos enormes. Las volvió a repasar todas mientras se acariciaba la vagina. Todas habían quedado espectaculares, pero especialmente una en la playa, del año pasado, en la que ahora una «ella» risueña la miraba haciendo un gesto divertido mientras dos inmensas mamas iban hacia los lados de su cuerpo, casi tan grandes como ella misma.
    
    Excitada se tocó los senos con una mano mientras la otra seguía entre las piernas. Los pezones durísimos la excitaron aún más y el deseo la impulsó a coger el consolador de color morado que tenía al lado y llevarlo de inmediato hacia su húmedo interior. Primero lo frotó con sus labios y con su clítoris, y un espasmo de placer la recorrió. Estaba empapada, y el consolador prácticamente entró sin resistencia.
    
    Siempre le había ...
    ... excitado imaginarse con los pechos muy grandes, la idea le había rondado por la cabeza desde que le empezaron a crecer, y ahora con veinte años había decidido dar expresión a su fetiche por sus pechos. Mientras se masturbaba cogía su teta y la apretaba con ansia, la movía, giraba y presionaba a la vez que pellizcaba el pezón durísimo. Los senos le hervían y el consolador entraba y salía con fuerza de su coño empapado. La foto evocadora de ella en la playa con dos senos elevándose desde el suelo como dos cúpulas monumentales le hacía desear más y más. La mano iba loca entre sus tetas, acariciando y pellizcando, el consolador entraba más y más rápido y ella gemía y temblaba de placer hasta que con un chillido todo acabó y se corrió.
    
    Verónica se quedó respirando un rato, agotada, mirando al techo y acariciando con ternura los pechos y el coño. Estaba satisfecha.
    
    Cuando pudo recomponerse echó un último vistazo a las fotos, ahora con calma y cerró el ordenador, entonces recogió la citación del hospital y se preparó para marcharse. Sus primeros implantes la esperaban y estaba ansiosa por llevarlos dentro. 
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