1. Bendito mezcal


    Fecha: 23/08/2024, Categorías: Confesiones Autor: Kazador69, Fuente: CuentoRelatos

    Una amiga me invitó a comer para una consulta profesional sobre un tema legal, estaban ella y su esposo porque sus hijos se quedaron con sus abuelos, la comida fue muy rica, su esposo me ofreció de beber algunas cervezas y tequila, como estamos en el mes patrio, yo llevé una botella de mezcal, la comida terminó, entre plática agradable y bromas de mi amiga, tocando sólo un poco el tema de la consulta a petición de su esposo, todos aceptamos dejarla para la sobremesa.
    
    Una vez satisfechos por la comida, ofrecí el mezcal para que nos ayudara a la digestión, ya habíamos bebido algunas cervezas y tequila, así que el mezcal para quienes no lo acostumbran puede ser peligroso, mi amiga nos sirvió a los tres un poco del destilado, tocamos el tema de la consulta, su marido quedó muy satisfecho por la solución que les ofrecí, era una opción que le agradó mucho, así que eufórico no paraba de decir salud constantemente, cabe mencionar que mi amiga es una mujer muy agradable de carácter alegre, sentido del humor inteligente y ácido, con un par de tetas que es imposible dejar de mirar de vez en cuando, además de su sonrisa encantadora, sus amplias caderas, su sensualidad natural es irresistible.
    
    Después de unos tragos más, el esposo ya estaba muy mareado, yo me tomé un café muy cargado, porque tenía que manejar de regreso, él bebió otros tragos, yo otro café, finalmente me despedí al verlo más mareado, por momentos se quedaba callado, cuando me despedí me ofreció otro trago, le ...
    ... respondí que no, pero insistió un poco al igual que mi amiga, así que accedí, bebí otro caballito con el mezcal, sin embargo, este último fue fulminante para el esposo de mi amiga, cuando nos dimos cuenta estaba completamente dormido, me ofrecí a ayudarle a mi amiga a llevarlo a su habitación, ella me agradeció, se adelantó a preparar la cama, regresó y entre ambos los llevamos a su cama, cuando ella lo acomodaba pude ver parte de sus ricos senos al agacharse, ella sintió mi mirada, volteó a verme y sonrió con un brillo perverso en sus ojos.
    
    Una vez que lo acomodamos regresamos al comedor, me disponía a despedirme, pero ella me invitó otro trago, acepté encantado para platicar a gusto con ella, después de unos tragos, chistes risas, la temperatura aumentó, no sé exactamente cómo, pero nuestros cuerpos se empezaron a acercar, tanto que podía sentir su aliento, de pronto nuestros labios se pegaron, nuestras bocas se abrieron, nuestras lenguas se enredaron en un intercambio de ricas caricias, nuestras manos acariciaban el cuerpo ajeno, las de ella iban de mi pecho a mí pene, la mías de sus grandes tetas a sus piernas, un ruido proveniente de la recámara nos sobresaltó, ella corrió yo seguí sus pasos, era su marido que se había caído, con un poco de esfuerzo lo subí de nuevo a su cama, lo acomodé de lado para evitarle un accidente, ella puso una colchoneta en el piso por si volvía a caer, al terminar intercambiamos una mirada de complicidad, retomamos las caricias.
    
    Nuestras bocas ...
«123»