1. Unas vacaciones con mis tías (3): Confesiones desbordantes


    Fecha: 05/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    ... gustaba a ellas, dentro de mi egoísmo salió un atisbo de generosidad.
    
    -Y a vosotras que os gusta?
    
    Su sonrisa felina volvió a aparecer. Había leído mi mente como un libro abierto y pensó regalarme toda la lujuria que deseaba oír. Se recostó lateralmente en el sofá dejando sus piernas abiertas, era la postura idónea para lo que iba a decir.
    
    -Nos gusta follar como perras! Sentir como nos metes la polla en todos los orificios, la boca, el coño, el culo. Unos buenos azotes nos ponen más calientes que el hierro de una fragua, nos gusta chupar y tragarnos una buena y jugosa corrida como la que tu sueltas. No sólo nos gusta chupar una buena polla como la tuya, también nos gusta que nos follen la boca! – hizo una pausa para dar el último trago de whisky que quedaba en su vaso y prosiguió – Hay cosas que nos gustan pero que no te diremos todavía, pero sobre todo, nos gusta ese ímpetu de juventud que tú tienes!
    
    Cuando terminó su sonrisa se fue ampliando de una forma que casi me dio algo de miedo. No solo había llenado mi cabeza con todas las cosas que quería oír, había superado mis mayores y lujuriosas expectativas con creces. Me recosté en el sofá como se recuesta un rey en su trono y casi se me escapó la baba entre los labios. Parecía haber acabado la conversación pero me sorprendió con otra pregunta.
    
    -Cuántas pajas te haces al día?
    
    Ya no era el momento de dudar o de mentir y casi respondí con orgullo.
    
    -Seis, siete… a veces hasta nueve! Me paso el día pensando ...
    ... en el sexo!
    
    Y volvió a llenar mi mente de lujuria con su respuesta.
    
    -Eso quiere decir que nos follaras nueve veces al día! Dijo presionando suavemente mi polla.
    
    -Bueno, no sé si podré tantas! Contesté con falsa humildad.
    
    -Seguro que puedes esas… y más!
    
    Su mano había sacado mi polla del bañador y la sujetaba completamente erguida de nuevo. La conversación había despertado a la bestia, como la llamaba yo algunas veces. Mi mente pareció despejarse por un momento y pensé en la situación.
    
    -Y mi madre y mi hermana, como vamos a evitarlas?
    
    -Sole y yo nos turnaremos para mantenerlas ocupadas y por las noches, cuando se vayan a dormir podemos bajar a esta bodega donde se puede gritar sin temor a que nos oigan. Aquí nos podrás montar como a potras salvajes.
    
    Cada palabra que decía erizaba más el bello de mi piel, creo que me podría correr si me las dijera de nuevo. Mi mente comenzó a soñar en como y cuando me las volvería a follar. Todo lo que me había contado bombardeaba mi mente calenturienta como una artillería constante y casi no llegaba a creérmelo. Me seguía preocupando la presencia de mi madre y mi hermana.
    
    -No se tía, me sigue preocupando la presencia de mi madre y mi hermana. Por las noches veo que no hay problema, pero por el día… como nos vamos a comunicar sin que se enteren?
    
    Candi soltó mi polla y se levantó para ir de nuevo al mueble de donde había sacado el paño, lo guardo y sacó un paquete de tabaco, se encendió un cigarrillo mientras parecía ...