1. Mi tío, mi tía, mi primita y yo (10)


    Fecha: 07/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... lo pensaba me tocaba la cola y así pude acabar, me metí el dedo”.
    
    Yo: “Chanchaaaa”.
    
    Ella: “Jajajaja un poquito. Igual a vos te re gusta todo esto, seguro que me olerías la mano,chancho”.
    
    Yo: “jajajajajaja sí, la mano, la cola, todo. Me dejas oler?”.
    
    Ella: “jajajaja, que, ahora?”
    
    Yo: “Sí, mostrame tu cola, abrite los cachetes y te juro que te huelo”.
    
    Ella: “Mmm, bueno, dale, vení”. Se dio vuelta en su cama, se quedó cola para arriba. “Vení, yo me quedo así acostada” dijo sonriendo, hundiendo la cara en sus brazos y en la almohada, “y vos levantamela pollera, bajame la bombacha y hacé tus chanchadas, yo no te quiero ver,
    
    me da vergüenza
    
    ”.
    
    Me levanté de un salto y fui hasta su cama. Le levanté despacito lapollera hasta la cintura. Tenía puesta una bombachita tipovedet
    
    t
    
    ina,chiquita, más chica que las otras que ya le había visto, aunque nollegaba a ser una tanga. Era violeta. La parte de atrás se metía demanera perfecta en su hermosa cola, y más abajo se ensanchaba unpoco para cubrir ese precioso papo virginal y notoriamente húmedoque ahora yo tenía frente a mi cara. “Permiso” dije mientrasagarraba ambos lados de la bombacha para bajarla, y ella se rió demi cortesía. La llevé justo hasta abajo de las nalgas. Acerqué minariz despacito a esa raja preciosa que se formaba en la unión delos dos glúteos.
    
    “Dale, ...
    ... abrila sin miedo” me dijo Micaela. Con las dos manos separé las nalgas y pude ver el ano de Mica. Me sentí en una situación tremendamente íntima, viendo a esa distancia la cola, el mismísimo ano de mi amada prima, y con permiso para olerlo. Acerqué la nariz y el olorcito a cola me embriagó. Sentí que la pija me explotaba, como si no hubiera acabado hacía un ratito nomás.“¿Te lo puedo chupar?” me animé a preguntar. “No” me dijo, “ya nos van a llamar a la pieza”. Tenía razón. Se dio vuelta. Me miró. “Igual después vemos” me dijo. “Yo a vos también tequiero hacer cosas.
    
    Me vas a decir chancha y lo vas a usar en mi contra, pero la verdad que...”. “Qué?” le pregunté ansioso. “Que te quiero chupar la pija” me dijo riéndose, y después dijo "bueno, basta, basta” y se tapó la cara con la almohada de nuevo, avergonzada, todavía sin subirse la bombacha.
    
    Desde el pasillo llegó una voz. Faltando cinco minutos todavía, y
    
    a nos estaban llamando a la pieza
    
    . Yo f
    
    ui
    
    con la pija
    
    re
    
    parada después de la confesión de Micaela de que se pajeaba (¡se metíael dedo en la colita!
    
    )
    
    pensando en sexo anal con su propio tío,
    
    de olerle la cola, y de su anticipo de que tenía ganas (tenía ganas!) de chuparme la pija y que solamente se contenía porque se quería guardar para nuestros juegos perversos con los tíos, que estaban apunto de comenzar 
«123»