-
Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (17)
Fecha: 07/12/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... sonrieron, sintiéndose de nuevo como en casa de su tía, con el sol picando fuerte y ambos tumbados en las hamacas. Se miraron con determinación, los ojos azules de la mujer brillaban como de costumbre, parecían dos estrellas iluminando la habitación. —Sergio, —Carmen parecía que fuera a decir algo importante, algo transcendente, o así lo sintió el joven— pégate una ducha anda… que hueles fuerte. El joven se levantó negando con la cabeza, la franqueza de Carmen siempre le desestabilizaba. Cogió una toalla y se dirigió a la ducha, escuchando como la mujer, todavía sentada en la cama le volvía a decir. —Aféitate, que no sé qué haces con esa barba comprada por fascículos. —¡Vete a tomar por…! —levantó el brazo simulando estar enfadado, no coló. —Ya sé que me quieres, pero venga, aséate un poco. Carmen se quedó mirando el cuarto del joven mientras de fondo la ducha sonaba con fuerza. Se quitó la chaqueta cuando el vaho comenzó a salir por el resquicio de la puerta que Sergio había dejado abierta. Con curiosidad miraba sus libros, recordando las pocas veces que había pensado en volver a estudiar algo, no una carrera, pero quizá si un idioma. Al ver la pila de libros que tenía el joven en la mesa, sonrió sinceramente, pensando en la pereza que le daría volver a ponerse a leer todo eso. Su móvil marcaba ya más de las siete de la tarde, debería marchar cuanto antes, pese a que las noches cada vez eran más cortas, el sol se escondía pronto y no quería conducir ...
... en penumbra. Escuchó la puerta tras de sí, Sergio salía con la toalla anudada a la cintura, menuda imagen… El cabello aún ligeramente mojado y alguna gota cayéndole por un torso delgado, pero fibroso por los caprichos de la juventud. La imagen la hizo abrir todavía más los ojos. El capullo de su sobrino lo había hecho a propósito, estaba más que claro, era una de esas cosas que a Carmen tanto le gustaban y cuando le miró a la cara, este sonrió. —¿Qué pasa? —no disimulaba su sonrisa. —Qué eres malo. —Para que tengas un buen viaje —añadió Sergio acercándose al armario y buscando la ropa. —Sí, seguro que lo tendré… no voy a poder sacarme estas vistas de la cabeza. —se puso la chaqueta y sus pulseras tintinearon al levantar el brazo— Me tengo que ir ya, mi vida. Se me va a hacer tarde. —Cuanta menos oscuridad haya mejor. ¿Vas a parar a dormir? —Tengo un sitio ya cogido… —la sonrisa y el brillo que desprendía Carmen le hizo saber al joven de que sitio hablaba. —No me lo creo… —Sí, el mismo en el que estuvimos. Me traía buenos recuerdos. Sergio se adelantó hasta quedarse delante de su tía. En medio de la habitación, ambos se miraron con la luz del día menguando levemente y la lámpara del baño bañando la habitación. —Te quiero. El muchacho susurró a su tía dos palabras llenas de amor y ternura. Ella las recibió de buena gana, aunque tragó saliva por cierta tensión que no podía paliar. Los dos estaban casi a la misma altura, los tacones de Carmen ...