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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (17)
Fecha: 07/12/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... acto involuntario, reflejo de un nerviosismo que la atoraba más que la primera vez. Sergio lo hizo rápido, no por experiencia, sino por suerte, la providencia universal no quería que demorasen ni un segundo más de lo debido. Abrió el sujetador después de un sigiloso “clic” que sonó mil veces amplificado en tal sepulcral silencio. Recorrió los dedos por la espalda de Carmen, quitándola el sujetador y llegando hasta sus bíceps para que los tirantes cayeran. La mujer se dio la vuelta, con sus manos en el pecho sujetando la prenda negra y sin descubrir nada. La cara reflejaba timidez, como si fuera la primera vez de su vida, incluso en aquella ocasión, con un conocido del pueblo, no estuvo tan tensionada. Se armó de valor y mientras su joven sobrino al que tantos años sacaba la miraba con gesto serio, pero penetrante, dejó caer el sujetador al suelo. Los pechos quedaron delante del muchacho, no los miró, sino que sorprendió a Carmen fijando la vista en sus preciosos ojos. La mujer pensaba que todo comenzaría, que la boca del joven empezaría a devorar sus pezones y en las cuatro paredes ardería todo su amor. Sin embargo no era así, Sergio de nuevo se agachaba, sin perder de vista las preciosas cuencas azules de su tía que le seguían intrigadas. De nuevo de rodillas frente a su reina, el chico acercó su cara a la lencería que le quedaba. Besó con ternura, justo la parte más alta de la braga, para después dar dos besos más a medida que descendía. Introdujo los dedos ...
... y al separar la cabeza, bajó el último trozo de prenda que cubría el portentoso cuerpo de su tía favorita. Esta alzó un pie, después el otro y Sergio se volvió a alzar delante de ella, ambos en completa desnudez. Carmen dio un paso, notando como el pene erecto se le introducía entre las piernas y atravesaba unos labios que no escondían su humedad. Sus manos se posaron en los brazos de Sergio, que lentamente fue descendiendo su rostro hasta que ambas narices contactaron con sus puntas. Tenían el vello erizado, el calor manaba de sus cuerpos y Carmen apretó los brazos del chico sin poder contenerse. El aire que salía de sus bocas golpeaba la piel del otro, estremeciéndose de placer y haciendo que el coito hubiera comenzado sin necesitar una penetración. El que se adelantó fue el joven, descendiendo los últimos milímetros con suma calma, hasta topar con los labios de su tía que estaban preparados. Solo los unieron, no hizo falta abrirlos y darse un saludo más efusivo, era suficiente. Con los ojos cerrados disfrutaron del sabor del otro, de su esencia, de su alma. Un momento que sabrían que sería eterno, aquella habitación se detenía para siempre en sus recuerdos. Por mucho que se vieran a posteriori, allí morirían Sergio y Carmen, dos amantes que habían llegado a sentir cosas inimaginables. Los labios se comenzaron a separar, terminaron por despegar alguna zona que se reusaba a soltarse. Sergio actuó con decisión, con mucha ternura cogió la mano de su tía y se dio ...